Antonio López, sobre la verdad en el Arte

Precioso retrato de Antonio López realizado por Patricia López

Estoy plenamente de acuerdo con algunas de las cosas que ha dicho Antonio López, maestro de la pintura hiperrealista, durante su reciente encuentro con los estudiantes de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra con motivo del Día del Dibujo.

“Cuando ves con emoción una obra de arquitectura, notas que surge del mismo lugar sensible del hombre, como necesidad y posibilidad de crear belleza”, declaró el pintor, quien comentó que en la arquitectura existe algo que supera lo meramente ornamental o estético, que tiene que ver con lo emocional y que le produce mucho enamoramiento.

Resaltó que le gusta ver incluso los malos dibujos si están hechos por jóvenes, porque son algo puro, de una persona que se inicia, con dificultad, y eso es algo sagrado, porque en el mundo profesionalizado se ve tanta mentira, tanta impostura, que es una maravilla ver algo que empieza. El maestro les dijo: “Lo más importante: talento y pasión”.

López se llevó el retrato suyo con el que ilustro este post, hecho por una alumna de tercero de Medicina, a la que, no obstante, aconsejó que no copiara de fotografías y lo hiciera de modelos vivos para captar mejor la esencia de las personas.

Fuentes: artículo Antonio López: “Bajo el sol, nada es feo, todo es hermoso” (La Vanguardia, 26/01/2012)  y When fashion meets Arts

Daniele Finzi, el teatro de la caricia

No siempre se valora el profundo trabajo que hay detrás de ofrecer emoción y fantasía al mundo. A continuación, una preciosa entrevista que le hicieron al director de teatro, autor, coreógrago y clown Daniele Finzi (Lugano, 1964) el sábado pasado con motivo del espectáculo que el Cirque du Soleil ofrecerá en Barcelona a finales de enero del 2012, Corteo. Creada y dirigida por Finzi, ya ha visitado 38 ciudades de siete países y ha recibido la visita de cinco millones de espectadores.

Tengo 47 años. Nací en Lugano, Italia. Casado. Fundé y dirijo la compañía Teatro Sunil, dedicada al clown. Antes los políticos movían el mundo porque tenían experiencia, ahora necesitamos jóvenes con nuevas ideas. Me gustaría mucho creer, pero me pierdo en las certezas.

Daniele Finzi en el backstage (fotografía de www.danielefinzipasca.com).

¿Cuál es el eje de su vida?
La ligereza. Y considero que en el caso de las ideas y de los sentimientos, a mayor densidad, mayor ligereza.

Ummm…, no le sigo.
Cuanto más llenos de facetas están una amistad o un amor, más ligeros se vuelven.

¿De eso habla usted?
Yo cuento historias que sanan, y lo que me gustaría despertar es la fe en uno mismo, pero no para desarrollar la fuerza sino valorando la fragilidad. Tengo temas recurrentes como la amistad, que es un motor extraordinario, la sanación y los dioses.

¿Y qué hacen sus dioses?
En muchos de mis espectáculos algo cae del cielo: una lluvia de pollos, o de corchos, como si los dioses estuvieran descorchando botellas y nos cayeran pedazos de fiesta.

Se fue en busca de chamanes por el mundo; ¿descubrió algún secreto?
Trataba de comprender cómo sanaban y descubrí que hay que desarrollar y entrenar la intuición escuchando dentro y fuera. Ese es uno de los talentos de un director.

¿El payaso escucha?
Siente, y danza frente al público una danza de cortejo. Nos especializamos en tomar a la gente entre los brazos y acunarla. No danzamos para que nos vean, danzamos con quien nos mira.

¿Desde cuándo lo sabe?
Desde que lo abandoné todo tras la primera gran pena de amor y me fui como voluntario a cuidar moribundos con la Madre Teresa de Calcuta en India. Ahí cambió mi vida.

¿Qué pasó?
Llegué como un joven clown con la idea de que debía alegrar el mundo, y me di cuenta de que lo realmente necesario es abrazar.

¿Y así nació el teatro de la caricia?
Es fundamental encontrar historias que partiendo del dolor más profundo puedan iluminar, historias que sanen.

¿Por ejemplo?
Cuando mis amigos tienen a su hijo adolescente herido de amor, me lo envían. Yo los compadezco: “Cuando tu primer amor te abandona te sientes morir; todo se acabó para ti”. “¿Cómo lo sabes?”, me preguntan. Y entonces les cuento el gran secreto.

¿Qué secreto?
“A mi tío le pasó lo mismo. ¿Y sabes el vecino de arriba, el del perrito?… También le pasó. A la cajera del súper, la rubia guapa, también. De hecho todo el barrio está herido de amor, pero todos nos hemos salvado”.

Inteligente.
Cuando se levanta el telón y miro a platea, sé que por lo menos el diez por ciento sufre de amor, seguro.

¿Ha entendido por qué?
Porque los dioses son fantásticos dramaturgos y para contarse historias entre ellos o interesarnos a nosotros, títeres en esta aventura, escriben dramas extraordinarios. Si todo es perfecto, no interesa a nadie.

A mí me encantan los cuentos de hadas.
Siempre hay un ogro.

Pero es vencido.
Estoy de acuerdo. Creo en esas historias y en que hay que decirles a los niños: pasarás por bosques oscuros, pero vencerás.

La fantasía está desprestigiada.
La física dice que todo es apariencia.

¿Cómo será la realidad?
Para mí es lo que podemos contar. No estamos seguros de nada, sólo de lo que podemos contar, por eso creo que es tan importante tomarnos un tiempo para contarnos quiénes somos. Así construimos.

¿Nuestra propia historia?
La del universo.

¿Qué se cuenta usted?
Me repito tres preguntas: de dónde vengo, adónde voy y qué cenaré esta noche, y cada día encuentro respuestas diferentes.

¿Adónde quiere llegar?
Atrás.

¿?
Cuando uno contempla un atardecer, quiere regresar a algún lugar que no sabe dónde está ni cómo es. Es el lugar del que venimos.

Nostalgia.
La nostalgia te impulsa hacia delante. Los nostálgicos descubrieron tierras nuevas. Y son los que levantan una copa para brindar y agradecer el momento presente porque saben que no volverá.

Admirable lucidez.
A mí me fascina la amabilidad, esas personas delicadas que tocan las cosas como si intuyeran su alma. Lo ves a veces en los hospitales: personas con esa extraña amabilidad incluso con los cadáveres. Esa gente me tiene a su merced, es un talento ante el que no tengo defensa.

Bromeando y riendo, Polichinela te dice la verdad.
Polichinela es un sofista, un malabarista de las ideas. Para mí ser clown consiste en la capacidad de poner en duda. A mí la gente que duda, el político que duda, me da mucha más tranquilidad.

Curioso.
La duda no es mentirosa, la duda busca respuestas, la duda es flexible.

¿No tiene ninguna certeza?
Sí, pero me duran muy poco.

¿Siempre en el laberinto?
El laberinto no es una trampa, es un viaje hacia el interior de uno mismo. Para encontrarse hay que perderse. Para avanzar, crecer, las certezas no sirven. Hemos de perdernos, una, diez, cincuenta veces al minuto para no quedarnos en la piel de las cosas. Cuanto más se pierde uno, más puertas abre.

por Ima Sanchís para La Contra de La Vanguardia, 17/12/2011

Rafael Bonachela, coreógrafo

Llega a Barcelona uno de los coreógrafos más innovadores, versátiles e imprescindibles de la danza contemporánea actual: el catalán Rafael Bonachela, director de la Sydney Dance Company y de la Bonachela Dance Company:

(Imagen tomada de http://www.canberratheatrecentre.com.au/season2011.html)
 

Se cumplen ya tres años desde que Rafael Bonachela (La Garriga, 1972) asumiera la dirección artística de la Sydney Dance Company, la principal formación de danza contemporánea de Australia, en la que ya ha tenido ocasión de crear cuatro coreografías de repertorio, dos de las cuales llegan hoy –y hasta el domingo– al Mercat de les Flors.

Se trata de “6 Breaths” y de “LANDforms”, ambas surgidas en colaboración con el compositor italiano Ezio Bosso, que juntas conforman una velada especialmente representativa de la obra de este catalán bregado en Londres (el ballet Rambert le acogió como bailarín y le abocó a la creación coreográfica), tocado por la varita mágica del videoclip (se le conoce como el coreógrafo de Kylie Minogue) y rescatado de la crisis financiera, el gran fantasma del arte de la danza, en el momento más oportuno.

“Es un privilegio estar en una compañía que cuenta con el respaldo del Gobierno”, confiesa Rafael Bonachela. “Y un reto que se espere de mí no sólo que reavive la formación y trace una trayectoria internacional para ella, sino que genere más público para la danza en Sidney. Necesito llenar teatros y es fantástico saber que podré seguir creando hasta el 2014 y que no me faltarán invitaciones de festivales y de otros países”.

Cuando se le propuso dirigir la compañía australiana, Bonachela puso una condición: no abandonar su proyecto europeo al frente de su propia compañía en Londres. Durante dos años llevó adelante ambas cosas, pero al final no ha tenido más remedio que aparcar la Bonachela Dance Company y concentrarse en Sidney.

“El trabajo de director de la Sydney incluye el modelo americano de captación de fondos, pues el dinero privado es más del doble que la aportación gubernamental”, explica. El suyo en Australia ha sido un desembarco que en ocasiones se compara con el que tuvo Nacho Duato en la Compañía Nacional de Danza (sin olvidar que el país ya cuenta con el Australian Ballet en Melbourne para el repertorio clásico): los bailarines de la Sydney estaban, para su gusto, demasiado entregados al estilo neoclásico. “La cambié prácticamente toda. En tres años he hecho dos audiciones, porque aquello era demasiado una familia a la que se le ha olvidado que aquello es un trabajo. Su entreno era exclusivamente clásico y el mío es contemporáneo y clásico por igual”, puntualiza. De hecho, Bonachela busca diferenciarse y descartar aquellas piezas que aún siendo de corte moderno son asumidas por compañías con más recorrido clásico. Es el caso de algunos clásicos de William Forsythe, por ejemplo.

Abocado a una danza muy física, energética y de dificultad técnica, lo que se verá en esta ocasión en el Mercat de les Flors contiene cierta dosis de poesía y dulzura. “6 Breaths” surge musicalmente de una experiencia personal de Ezio Bosso en el quirófano. “Respirar, eso que hacemos sin darnos cuenta, se convierte en el centro de todo”, señala Bonachela. Una docena de bailarines abordan hasta seis conceptos de respiración: el primer respiro al nacer; quedarse sin aliento; el sollozo; respirar al unísono; el susurro, y el último suspiro. En “LANDforms”, por otra parte, la danza sería una respuesta emocional a un paisaje (desierto, selva, nieve…) y la música de Bosso, lo que lo envuelve: la lluvia, el sol, el viento, la noche, el amanecer…

por Maricel Chavarría, La Vanguardia 24 de noviembre 2011

Digresiones sobre la fotografía

El País reunió a Ramón Masats, Isabel Muñoz y Chema Madoz, tres fotógrafos españoles de prestigio internacional, para charlar sobre su vida y su oficio:

Sus imágenes han viajado por museos y galerías de todo el mundo. Ramón Masats (Caldes de Montbui, Barcelona, 1931), Isabel Muñoz (Barcelona, 1951) y Chema Madoz (Madrid, 1958) participan este mes en varias conversaciones sobre la fotografía en España, organizadas por la editorial La Fábrica y la cadena de tiendas Fnac. Madoz y Masats son premios nacionales (2000 y 2004, respectivamente) “e Isabel lo será en el futuro”, augura el veterano fotorreportero catalán. EL PAÍS los ha reunido delante de un café para que charlen sobre su vida y su obra. También, sobre las luces y sombras de la fotografía en España.

De izquierda a derecha, Ramón Masats, Isabel Muñoz y Chema Madoz, por Luís Sevillano.

Pregunta. Hoy todo el mundo hace fotos, con móviles, cámaras digitales, iPad… ¿esta popularización banaliza la fotografía?

Ramón Masats. A mí es que no me interesan las cámaras digitales…

Isabel Muñoz. Tú no las necesitas, Ramón, has hecho fotos maravillosas. ¿Qué cámaras tienes?

R. M. Dos leicas, dos nikon y una Hasselblad. Le regalé una digital a mi mujer para que hiciera ella las fotos de familia… Yo creo que lo que vulgariza la fotografía es que cualquiera que tiene una camarita dice que es fotógrafo.

Chema Madoz. Yo creo que cuanta más gente haya, más posibilidades habrá de que alguien dé con un trabajo interesante…

I. M. Estamos en una explosión de la fotografía y es maravilloso que todo el mundo tenga acceso para contar cosas. La cámara es testigo de cantidad de cosas que antes no podíamos contar.

P. ¿Esta perfección tecnológica ha convertido al medio en el mensaje, como decía McLuhan?

I. M. Es que la técnica te ayuda si tienes algo que contar, si no…

R. M. Lo complicado es la facilidad para hacer fotos que hay hoy. Porque esa facilidad puede distraerte de lo que debes contar. Tu cabeza se puede ir a lo sencillo y no a la profundidad, es peligroso para quien inicia el camino.

C. M. Lo digital solo lo he utilizado en ocasiones contadas. Lo que me da lástima es que desaparezca lo analógico. Son dos maneras de enfrentarse a la fotografía y una no debe anular a la otra. Uso lo analógico porque entronca con mi discurso y así seguiré…

R. M. Hasta que te deje la Kodak…

I. M. Pero no os preocupéis. Desaparecerán la Kodak y otras, pero siempre habrá un grupo pequeño de fotógrafos que seguirán fabricando ese material.

C. M. Si llegamos a eso, la cosa se va a poner muy complicada.

R. M. Es que a las empresas lo que les interesa es ganar dinero, y ahora el dinero está en lo digital.

I. M. Yo estoy en un momento de cambio. Es que lo digital es tan perfecto… yo, según para qué trabajos, necesito un poco de imperfección.

P. ¿Y el Photoshop? De vez en cuando vuelve la polémica sobre su uso, sobre si falsea…

I. M. Yo soy un poco reacia, pero me sirve como ampliadora. Me gustan las fotos reales y si el bailarín debe saltar 70 veces para lograr lo que quiero, tendrá que hacerlo. No me interesa conseguirlo de otra forma.

P. Sus trabajos son sobre todo en blanco y negro. ¿Por qué?

R. M. En mi caso porque era lo que me pedían en la revista

[Masats comenzó a mediados de los cincuenta]. Pero cuando regresé a la fotografía en 1982, tras 18 años en el cine, el editor me pedía color. Y yo siempre hago lo que me mandan. (Isabel Muñoz y Chema Madoz ríen).

I. M. Te crece la nariz por momentos, Ramón. Tú siempre has hecho lo que te ha dado la gana.

R. M. Ah, eso sí. Pero yo no comulgo con la nostalgia del blanco y negro. No minusvaloro el color.

C. M. Fíjate que el color lo puedes datar con gran facilidad. Sabes si una foto en color es de los cincuenta o de los setenta. Pero una hecha en blanco y negro está en un territorio más movedizo, puede ser de ayer o de hace 80 años.

I. M. A mí me gusta más el blanco y negro porque es intemporal, por su misterio. Pero hay historias que se deben contar en color.

R. M. Yo cuando hacía reportajes nunca sabía si lo iba a hacer en blanco y negro o color. Hasta llegar al sitio no decidía y no sé por qué.

P. De no haber sido fotógrafos, ¿dónde estarían? Alberto García-Alix declaró que la fotografía le había salvado de estar en la cárcel o en una oficina…

R. M. Yo habría seguido vendiendo bacalao en el mercado de Terrassa. Trabajé con mi padre en el puesto hasta que empecé a hacer tonterías. La prueba fue el reportaje de los Sanfermines , se lo enseñé a Oriol Maspons y a Xavier Miserachs y me animaron a seguir.

P. Pero usted le sisó dinero a su padre para comprarse una cámara…

R. M. Y para irme de juerga…

C. M. En mi caso me agarro a la segunda parte de la frase de Alberto. El escaso atractivo de la oficina me empujó a salir de allí. Lo único que me gustaba era hacer fotos.

I. M. De pequeña me habría gustado ser bailarina. Pensé incluso en hacer Ciencias Exactas pero el destino me llevó a la fotografía. Además, en un momento muy duro de mi vida el hacer fotos me ayudó a estar ahora aquí… siempre digo que le debo mucho a este oficio.

P. Los tres han recibido reconocimiento dentro y fuera de España por su obra. Masats fue uno de los renovadores de la fotografía española en los cincuenta, hizo las fotos para libros de Delibes y Aldecoa. Muñoz ha retratado etnias en medio mundo y el estilo de Madoz, con sus poemas visuales, esos objetos en los que nada es lo que parece, es inconfundible. Fue el primer fotógrafo español en vida al que un museo dedicó una retrospectiva, el Reina Sofía en 1999. ¿Han sentido en sus respectivas trayectorias el apoyo de las instituciones? ¿creen que aquí se trata a la fotografía como merece?

I. M. En los últimos años se ha hecho mucho, pero nunca es suficiente. Están PhotoEspaña, los centros culturales…

R. M. Cuando yo empecé, en el 54, no había nada. Ahora cada autonomía quiere su museo de la fotografía, cuando debería haber uno nacional. Es que aquí hay fotógrafos magníficos. También está el problema de que no salimos, de que no nos damos a conocer.

C. M. Se ha avanzado pero es que veníamos de un panorama desolador. En Francia, Alemania e Inglaterra es muy distinto. Tenemos grandes creadores pero sin peso internacional…

R. M. Los pintores españoles tuvieron que irse a París para ser reconocidos, pero ¿qué nombres de la fotografía tenemos en el extranjero?

C. M. Se necesita un cambio de actitud, en primer lugar de los propios fotógrafos.

R. M. Mira, hay quien te dice que se hace cargo de tu archivo, que te lo escanean, que lo ponen en una cámara refrigerada… pero a mí eso me da igual porque ya lo hace mi hijo, y muy bien. Son ofertas muy vagas…

P. ¿Qué relación tenéis con vuestras obras? “Una vez colgada la foto, me desprendo de ella”, ha dicho Chema Madoz.

C. M. Es que tengo esa sensación. Cuando haces una imagen ves que gran parte de los espectadores responden a la intención que has puesto. Pero se te escapa cuando se publica o se cuelga. (Masats hace el gesto de lavarse las manos).

R. M. Y dices “he hecho lo que podía”, y a mí me pasaba igual. Mira, yo tengo un problema con la foto del puto cura parando el balón… (Risas). [Masats se refiere a su instantánea más famosa, la del religioso que hace una estirada a lo Casillas en un campo nevado]. Parece que solo he hecho una foto en mi vida. Acabo odiándola porque siempre publican la misma. Pero bueno, ya no hago nada desde hace 12 años… no tengo más necesidad de expresarme. He trabajado como un animal, y eso que he sido un vago. Ahora lo que me gusta es leer y estar en casa tranquilo. La fotografía se ha muerto para mí, es muy curioso.

I. M. Yo espero morirme con el dedo en el disparador. Esto me encanta.

R. M. ¿Sí? Yo disfrutaba muchísimo pero decía “ya veréis lo gandul que seré”…

I. M. Pues no lo has demostrado, Ramón, te has movido mucho, con valentía, en una época que no era fácil.

R. M. Yo os admiro porque tenéis un estilo. Yo nunca lo he tenido porque he hecho de todo: fotografiar cuadros, hacer bodas -desde la del Rey a la de La Chunga-, de pararazzi, toros… Ahora, fuera lo que fuera, siempre con ilusión. La vida me obligó a dispersarme, por eso no tengo un estilo pero sí gran fuerza. Pero se acabó.

Hora y media de conversación toca a su fin. Isabel Muñoz y Chema Madoz se marchan rápido. Los dos tienen trabajo y una agenda que seguir. Masats se queda ojeando los libros de fotografía del vestíbulo de La Fábrica y se lleva Más real que la realidad, W. Eugene Smith, y Obras maestras, de Ricard Terré. Después, el hombre para el que la fotografía ya murió se ajusta la gorra del chubasquero y se aleja despacio calle abajo en la lluviosa noche madrileña.

por Manuel Morales - El País, Madrid04/11/2011

Enlace a la publicación original aquí.

“Labyrinth” de Cherkaoui

He aquí el trailer que sirvió de presentación para “Labyrinth”, del bailarín y coreógrafo belga Sidi Larbi Cherkaoui (Amberes, 1976):

“El poder absoluto de la imagen debilita y anestesia la imaginación”

Interesantísima entrevista al filósofo francés Jacques Bouveresse publicada en Revista de Letras la semana pasada:

Jacques Bouveresse (Épenoy, Francia, 1940) ha visitado recientemente España para presentar el libro Sátira y profecía. Las voces de Karl Kraus, con el que Ediciones del Subsuelo abre su catálogo. En el volumen se recogen los cuatro estudios que Bouveresse realizó sobre el célebre periodista satírico austriaco. La crítica que ejerció Kraus sobre el papel de la prensa a finales del siglo XIX y principios del XX, claramente interesada y controlada por la política y la economía, mantiene su vigencia en la actualidad, algo que acertadamente advierte el propio autor en el prólogo a la edición española, en un momento en el que la sociedad civil se ve aislada por los poderes fácticos.

¿Qué herramientas puede aportar la filosofía a la sociedad? ¿Cuál podría ser el papel del filósofo actualmente?

Siempre me ha sorprendido el magisterio supremo que los filósofos están convencidos de poder ejercer cuando se trata de cuestiones sociales y políticas, y de la contribución determinante que creen ser capaces de aportar para resolver estos problemas. Al igual que Wittgenstein, estoy convencido de que la filosofía no tendría demasiado interés si únicamente consiguiera que la gente fuese capaz de plantearse cuestiones de lógica abstrusa y no contribuyera también a mejorar su forma de pensar y hablar sobre aspectos más importantes de la vida cotidiana. Como también decía Wittgenstein, raramente se sabe exactamente lo que hay que decir, pero en muchos casos es posible saber con certeza lo que no hay que decir o al menos no decirlo de la forma en que suele hacerse. En tanto que filósofo, debo reconocer que a menudo me sorprende cómo a veces se habla para proclamar contraverdades evidentes o simplemente para no decir nada sobre las cuestiones que precisamente son las más importantes. Por desgracia, esto es lo que ocurre con frecuencia en el caso de la política.

¿Qué le llevó a estudiar a Karl Kraus?

Si no recuerdo mal, Pierre Juquin, un germanista destacable y mi profesor de alemán en el Liceo Lakanal durante los años 1959-1961, fue el primero que me habló de Kraus. Paulatinamente fui adquiriendo toda la obra del autor vienés, y podría decirse que desde principios de los sesenta no he dejado de leerlo. Quizá porque la actualidad nos brinda constantemente motivos para hacerlo.

¿Qué significó el diario Die Fackel creado por Kraus para la sociedad vienesa de la época?

Para mucha gente era el defensor por excelencia de la verdad y la moral contra todas las formas de la mentira y la corrupción, ya fuese política, moral, intelectual o artística. Él estaba convencido de que primero hay que barrer la propia casa, una actitud que desgraciadamente es poco habitual y que sería muy recomendable para todos los individuos y todas las naciones. Parece lógico que con su comportamiento fuese objeto tanto de admiraciones desmedidas como de manifestaciones de ira de una violencia inusitada. Para Kraus, el verdadero problema de la corrupción no era tanto que exista, ya que no se puede esperar que desaparezca completamente, sino la tolerancia y la indulgencia de las que se beneficia por parte de la gente corriente y a menudo incluso por parte de aquellos que son sus víctimas. Esto es más cierto que nunca en las sociedades regidas por los principios del neoliberalismo triunfante, en las que el reino del individualismo, del dinero, del provecho y de la competencia más o menos salvaje lleva a que la honradez tenga cada vez menos peso frente al cinismo.

¿El periodismo del que hablaba Kraus difiere mucho del periodismo de hoy en día?

En algunos aspectos las cosas son distintas, pero en otros no lo son apenas, o incluso en absoluto. En general, la prensa está más controlada y reglamentada de lo que lo estaba en Austria en la época de Kraus. Él percibía que la prensa iba camino de convertirse en una especie de poder absoluto al que no se le oponía ningún contrapoder real y ante el cual el estado había optado por abdicar completamente. Cuando atacaba a la Neue Freie Presse y a su propietario, Moritz Benedikt, estaba anunciando a los Rupert Murdoch y a los Berlusconi de la actualidad. Da la sensación, a pesar de los evidentes cambios que ha habido desde la época de Kraus, que la prensa sigue comportándose esencialmente del mismo modo. Recientemente hemos tenido una confirmación de ello en el llamado «caso Dominique Strauss-Kahn». En estas ocasiones resulta difícil saber si lo primero que han perdido los medios de comunicación es el sentido del ridículo, el de las proporciones o el del respeto más elemental por la vida privada y por los individuos.

La crítica de Karl Kraus apuntaba principalmente a la prensa. ¿Cuál cree que sería la opinión de Kraus sobre la radio y la televisión?

No creo que le tranquilizara en absoluto ver que vivimos en el mundo de la televisión (que evidentemente no conoció, aunque sí conoció y utilizó sin aparente desagrado la radio), al menos tanto y a menudo más que en el de la realidad. Él había comprendido anticipadamente que, lejos de desarrollar la imaginación y la sensibilidad, la omnipresencia y el poder absoluto de la imagen surten el efecto contrario: las debilitan y finalmente las anestesian. Lo impensable sucede por la incapacidad de imaginarlo y porque se es incapaz, cuando llega el momento, de percibirlo y verlo en todo su horror. Para Kraus, la propaganda nazi consiguió convencer a la gente de que incluso las atrocidades que había presenciado no habían ocurrido y que no eran más que una invención del enemigo.

¿Según usted, cómo inciden en la opinión pública les redes sociales como Facebook y Twitter?

Desde el punto de vista de Kraus, es posible que incluso haya motivos para alegrarse de que la prensa ya no disponga del monopolio para crear la opinión pública y se enfrente con una competencia cada vez más seria y con una capacidad de réplica que hasta ahora no conocía. Dicho esto, no creo que Kraus considerase una conquista real que todo el mundo, gracias a internet, pueda convertirse en un periodista aficionado. No hay que olvidar que él creía que el periodismo es un oficio difícil y comprometido que debería someterse a exigencias particularmente estrictas que desgraciadamente no suelen respetarse, como la comprobación escrupulosa de los hechos y el respeto absoluto a la vida privada de la gente. Pero, actualmente, parece que cualquiera puede afirmar prácticamente cualquier cosa sin sentirse obligado a comprobar nada y entregarse impunemente a la indiscreción, al exhibicionismo y al voyeurismo de la peor especie.

La muerte de Bin Laden suscitó una gran polémica en los medios. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Debo confesarle que no me fijé particularmente en la polémica que se creó en los medios a raíz de ese acontecimiento. En cuanto a la reacción de éstos, lo más destacable es que debieron de sentirse muy defraudados, ya que no se les dio gran cosa para mostrar, ni incluso para contar y comentar. Otra cuestión sería preguntarse si la manera de proceder de Estados Unidos sería la de esperar de un estado que respeta les reglas de la democracia y de la justicia, y si esta forma de actuar podía satisfacer a los medios. Es cierto que, en el mundo en el que vivimos, lo segundo puede tener a veces tanta importancia como lo primero.

El 17 de julio de 2010 usted rechazó por segunda vez la Legión de Honor. ¿Cuál fue la reacción de la prensa y de la opinión pública ante su rechazo y ante la carta que usted dirigió a la ministra de Educación?

No puedo decir exactamente que haya rechazado dos veces la Legión de Honor. La primera vez todavía no me la habían concedido, y la segunda me enteré por los medios de comunicación. Por lo visto he llamado más la atención de la prensa por rechazar esta distinción que por los treinta libros que he publicado. En cuanto a las reacciones, he recibido cartas de felicitación de políticos de la izquierda por haberla recibido, y también cartas muy emotivas de gente anónima, de diversos ámbitos, que por el contrario me felicitaban por haberla rechazado. Resulta gracioso que la izquierda me felicitara por haber recibido de la derecha una condecoración que la primera nunca me ofreció. Pero lo más destacable es que, todavía hoy en día, en Francia, es muy difícil que te reconozcan como un intelectual de izquierdas si se te cataloga de filósofo analítico. De todos modos, el mundo político, ya sea de derechas o de izquierdas, no muestra demasiado criterio cuando se trata de elegir a sus intelectuales de referencia, que son más o menos los mismos que los de los medios de comunicación, y entre los cuales no hay muchas posibilidades de encontrar a un filósofo de mis características. Si te atreves a criticar duramente determinados aspectos de nuestras glorias nacionales como Althusser, Derrida, Deleuze, Lyotard, Foucault, Badiou, etc., cuya obra, supuestamente, determina qué significa ser de izquierdas en filosofía, no puedes ser, para sus admiradores incondicionales, más que un reaccionario o incluso un antipatriota.

Según su opinión, el análisis que hizo Karl Kraus del nazismo fue malinterpretado. ¿De qué modo?

Ésta es una pregunta que requeriría extenderse largamente; tan sólo diré que escribí un prólogo de 150 páginas para la traducción francesa de Dritte Walpurgisnacht. Los dos principales problemas de Kraus han sido: por un lado, que se ha malinterpretado su famosa frase «Sobre Hitler no se me ocurre nada», y por otro lado, que, en 1932, Kraus rompió con la socialdemocracia y en 1934 se alió con Dollfuss, porque creía que él encarnaba la última esperanza para Austria de evitar la anexión con la Alemania nazi. Todavía hoy en día, los prejuicios, el desconocimiento de la historia, la parcialidad y la mala fe hacen que, de forma absolutamente incomprensible para mí, se perdone antes la admiración que Heidegger sentía por Hitler y su adhesión explícita y prolongada al nazismo que el hecho de que Kraus se alineara al lado de Dollfuss. Kraus dijo: «El historiador no siempre es un profeta que mira hacia atrás, pero el periodista siempre es alguien que a toro pasado ya sabía de antemano».

¿Qué opina del sistema educativo en las universidades de Europa?

Desgraciadamente, no conozco de forma precisa cuál es la situación en las universidades europeas; en realidad, ni siquiera en la universidad francesa, ya que no imparto clases desde 1995, año en que fui elegido para el Collège de France. Sin embargo, me sorprende que la información filosófica circule poco, mal y normalmente en sentido único entre los países de la Europa occidental, ya que teóricamente están muy cerca los unos de los otros. Otra circunstancia que me preocupa y a la que soy particularmente sensible es el terrible fracaso de la democratización de la enseñanza superior, que para mi generación representaba una aspiración fundamental y un motivo de esperanza. En ese aspecto soy más bien pesimista; me parece muy posible que acabemos padeciendo todos los inconvenientes del sistema norteamericano y prácticamente ninguna de sus ventajas.

¿Alguno de los medios de comunicación actuales le merece respeto particularmente?

Me parece que para ser respetado, en primer lugar hay que comportarse de manera respetable. Creo que, en su caso, deberíamos sentirnos muy satisfechos si al menos se comportaran de forma más o menos aceptable, lo cual desgraciadamente no es el caso. En ciertos momentos sería de agradecer que los profesionales de la comunicación reconociesen, como algunos de ellos hacen a veces, que sólo son comerciantes que venden un producto un poco especial, en vez de repetir una y otra vez que cumplen con el deber sagrado de la información, servidora únicamente de la transparencia, la verdad y la moral. Como dijo Kraus: «Los hipócritas de la moral no son despreciables porque actúen de forma distinta de la que profesan, sino porque profesan algo distinto de lo que hacen. […] Que esa gente beba vino no es lo que habría desenmascarar, sino que prediquen el agua».

por Bibiana Ripol (30/10/2011)

Isabel Muñoz, modus operandi

Reportaje sobre el modus operandi de la reputada fotógrafa catalana Isabel Muñoz. En él, explica cómo escoge una cámara u otra en función del proyecto que va a afrontar, que lleva un estudio portátil con fondos de tela y que combina fotografía química y digital para obtener la máxima calidad en las imágenes. Además habla de sus motivaciones más íntimas, como la necesidad de que sus imágenes sirvan para algo o el establecimiento de un vínculo emocional con el sujeto retratado.

Entrevistas a Isabel Muñoz, fotógrafa

Aquí puede verse la entrevista que realizó David Cantero a Isabel Muñoz para el desaparecido canal Cutlural de RTVE el año pasado. En ella, además de hablar de su trayectoria y motivaciones, explica algunas de sus fotografías, dotándolas así de un sentido y un valor antes imposibles. Y es que a menudo una imagen necesita más que mil palabras.

Más abajo, una entrevista realizada por el canal alternativo ruso RT con motivo de una exposición que la fotógrafa presentaba en Moscú el verano pasado :

La fuerza plástica de Juan García-Gálvez

Orbes Infinite (2010)

Coche rojo (2011)

Pirámides de barriles (2011)

Fotografías producidas en papel Premium Glossy Photo 250 gr, protegido con metacrilato transparente y sobre Dibond. Edición limitada de 5 piezas + 1 c/a.

¡Silencio!

Esta ha sido la última misión de Improv Everywhere. En ella han participado 23 actores y 2 perros que, infiltrados en el espacio público, se “ponían en mute” (como si alguien apretara el botón de mute, o silencio, del mando del televisor) a intervalos coordinados. La actuación tuvo lugar en el Prospect Park de Brooklyn, New York, y forma parte de la exposición “stillspotting nyc” del Museo Guggenheim.

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