Archive for the ‘ música ’ Category

La banda sonora de “Journey”

Preciosa y relajante música compuesta por Austin Wintory para el místico videojuego “Journey“, que propone unir a los desconocidos en lugar de enfrentarlos.

Sobre el proceso de trabajo del compositor:

(…) Las aspiraciones que thatgamecompany albergaba para este juego eran inmensas y tremendamente excitantes. Era el tipo de juego del que había soñado formar parte toda mi vida, especialmente de adulto. Y aún así, tan preparado como me sentía, como se vio después, su sueño de crear un juego que fomentara una conexión genuina entre dos personas dispares requirió una gran dosis de introspección por mi parte, y todas mis convicciones sobre la música y la composición fueron cuestionadas. Durante la mayor parte del tiempo (¡le dediqué tres años enteros!), tuve miedo de no estar a la altura y cumplir con un nivel remotamente parejo con aquello que thatgamecompany estaba creando. Y sinceramente, aún no estoy seguro, a pesar de la profundamente aleccionadora y  vivificante respuesta de los jugadores. (…)

Fuente: http://austinwintory.bandcamp.com/album/journey

Videoclip con iPhone 4

Con el reto de publicar el primer vídeo musical grabado íntegramente con un iPhone 4, varios amigos se unieron y lo crearon en menos de una semana. Éste fue el resultado:

Canción y cantante: “Cascades”, de Steve Failows (flakjakt.com)
Realizador: Marty Martin (themartymartin.com)
Productores: Sam Toloui y Kelli Taylor

Según cuenta Marty en su Vimeo, Steve escribió una canción específicamente para el vídeo en 2 días (y hasta una hora antes del rodaje). Lo grabaron todo en un mismo día, en 9 localizaciones diferentes y luego Marty se concentró en la postproducción. Transcodificó todo el metraje a ProRes 422 y, por las prisas, corrigió el color directamente en Final Cut Pro, aceptando a regañadientes un toque tosco, precipitado, en el resultado final.

Pues precisamente, el color encontrado es uno de los puntos atractivos del clip, junto al montaje, la puesta en escena y la canción misma. El sonido telefónico por el que nos llega, aunque es una limitación propia del iPhone, contribuye a singularizar el videoclip, haciéndolo más naïf. Así que, aunque no ha sido el primer videoclip realizado con un iPhone 4 -hay otro con fecha anterior en YouTube-, sí ha sido el primero que es atractivo, singular y entretenido, tal y como el director se había prefijado .

Signmark y VITRIOL

Inspiración y admiración es lo que suelen despertar los individuos que traspasan límites, ya sean reales o aparentes, interiores o creados desde el exterior. Pienso en aquel bailarín prácticamente ciego o aquella debutante hemipléjica y afásica (Adolfo Colmenares e Isabel Palomeque, respectivamente) que danzaban perfectamente junto a otros bailarines en V.I.T.R.I.O.L. (Cia. Jordi Cortés). O en el rapero sordo, Signmark, que interpreta todos sus temas en lengua de signos al compás de las vibraciones de la música.

Tanto en VITRIOL como en Signmark subyace un grito de guerra, un grito que busca romper esa jaula de cristal donde sin querer colocamos a los “discapacitados” y que nos invita a reconocerlos como seres completos.

Arte y sociedad

Nacho Cano en su domicilio, por Bernardo Doral para Elle.

En el último número de la revista Athanor, el músico Nacho Cano ha manifestado su convicción en el papel decisivo que tiene el arte en la mejora de la sociedad:

El arte requiere una serie de componentes que tiene mucho que ver con el respeto. Por ejemplo, el artista materializa emociones o sensaciones; y tiene que estar muy atento para percibir esas sensaciones y materializarlas. Cuando estás muy atento, escuchas más. Cuando escuchas más, respetas más. Con lo cual creo que fomentar el arte es fomentar el respeto.

La Orquesta del Diván Este-Oeste

Proyecto ejemplar donde los haya, la West-Eastern Divan Orchestra demuestra que las buenas intenciones pueden ser la respuesta a grandes problemas aparentemente irresolubles.

Imagen del documental sobre la Orquesta del Diván Este-Oeste, "Knowledge is the beginning"

Imagen del documental sobre la Orquesta del Diván Este-Oeste, “Knowledge is the beginning”

Fundada hace diez años por el músico argentino Daniel Barenboim y el intelectual americano-árabe Edward Said, nació como un proyecto de unión entre dos pueblos históricamente enfrentados, el árabe y el israelí, para demostrar que su convivencia pacífica es posible y puede conllevar grandes resultados.

En 1999 crearon un taller residencial para jóvenes músicos de Israel, Palestina y otros países árabes de Oriente Medio, con el objetivo de que aprendieran a relacionarse y a crear juntos mientras aprendían. Desde 2002, la Orquesta se reúne cada verano en Sevilla, donde tiene su sede, para participar en un taller formativo  y ofrecer a continuación una gira de conciertos internacional. Actualmente, posee una plantilla formada por jóvenes españoles, libaneses, jordanos, egipcios y sirios, además de palestinos e israelíes, de entre 14 y 28 años.

Tal y como se expone en su web, “a través de su trabajo y existencia, la Orquesta del Diván Este-Oeste demuestra que pueden construirse puentes para fomentar la escucha entre las personas” y “la música por sí sola no puede resolver el conflicto árabe-israelí. La música otorga al individuo el derecho y la obligación de expresarse plenamente mientras escuche a su vecino. Basándose en esta noción de igualdad, cooperación y justicia para todos, la Orquesta representa un modelo alternativo a la situación actual en Oriente Medio”.

Sin duda, un proyecto que irradia esperanza, convivencia, filosofía y talento musical a juzgar por los que la han escuchado.

Artículos interesantes para ampliar información: Daniel Barenboim, Edward Said.

Alva Noto + Ryuichi Sakamoto + Karl Kliem

Visual de Karl Kliem.

Canción Trioon I, del álbum Vrioon (2002), de Ryuichi Sakamoto (piano) y Alva Noto (electrónica).

Los dos elementos de la música, un piano analógico y una onda sinusoidal digital, están representados por dos elementos visuales que se superponen: el sonido del piano, por tres octavas extraídas de un teclado con las teclas desapareciendo tan suavemente como lo hacen los tonos al oído; las ondas sinusoidales contrastan con el piano y señalan el tono en forma de rayas horizontales a lo largo del eje vertical (analizador FFT).

Karl Kliem, http://www.dienststelle.de

Akram Khan y Nitin Sawhney juntos

Quienes no hemos visto la última creación de Akram Khan y Nitin Sawhney, presentada en el teatro Sadler’s Wells de Londres dentro del Svapnagata Festival, al menos podemos hacernos una idea de él -salvando las distancias, por descontado!- gracias a la crítica que Sanjoy Roy realizó para The Guardian el 29 de noviembre de 2009. A continuación, la traducción de dicha crítica.

"Zero Degrees" de "Confluence" por Akram Khan y Nitin Sawhney, en el teatro Sadler's Wells (Londres). Fotografía: Tristram Kenton.

Confluence (Confluencia), del bailarín Akram Khan y el músico Nitin Sawhney, no es ni una obra nueva ni una antigua, sino un remix de sus pasadas colaboraciones, re-presentadas con los diseños sobrantes de Fabiana Piccioli y respaldadas por el vídeo digital de Nick Hillel. Las proyecciones – aforismos místicos sobre la creación y el arte, visualizaciones cósmicas de flujos y campos de fuerza – crean la atmósfera de la portada ilustrada de un álbum temático; fragmentos de conversación entre Khan y Sawhney se tambalean asimismo entre lo profundo y lo banal. Pero la recompensa de Confluence no se halla en sus mensajes sino en su material base: la danza y la música.

Sawhney toca la guitarra y los teclados, y su conjunto incluye violonchelo y violín así como flauta india, tabla y canto; las texturas y los estilos musicales se engranan exquisitamente. Khan iguala la meticulosidad y multiplicidad de Sawhney: combina fluidez mercurial con fuerza muscular, añade los oscilantes brazos de la danza kathak clásica a las dinámicas embestidas de las artes marciales; o simplemente revela la brillantez de su técnica kathak. Khan, también, tiene un conjunto versátil; le acompaña en los splintering patterns de un baile grupal de Kaash (2003), o en las desarraigadas andanzas de Bahok, la colaboración de Khan con el Ballet Nacional de China el año pasado.

El tema de la duplicación sigue emergiendo – en la narración sincronizada del Zero Degrees del 2005, en los dos bailarines que se funden en un ser único compuesto, y en el baile con la sombra del propio cuerpo de Khan. Incluso los solos se sienten como duetos, con la música como compañera más que simple acompañamiento. Es asombroso como Khan – como muchos compositores pero pocos bailarines – puede coger un tema simple, aferrarse a él y hacerlo fascinante: un círculo de giros sufíes se convierte en una proeza; una onda líquida a través de sus manos se transforma en corrientes turbulentas de movimiento.

Confluence es un trabajo poco sistemático, pero la solidez proviene de su expresión sutil, de la precisión de su ejecución. Son los pequeños detalles más que los grandes conceptos aquello que lo hace mágico.

Para conocer a Akram Khan, mirar aquí. Y para ver sus coreografías, aquí.

Para conocer a Nitin Sawhney, mirar aquí. Y para escuchar su música, aquí.