(Des) Equilibrio en las nubes

El último reto de Skyliners, un grupo de franceses dedicados a realizar acrobacias en la naturaleza, nos ha dejado un bonito vídeo realizado por Sébastien Montaz-Rosset. El reto consistía slacklinear a 800 metros de altura entre 2 globos aerostáticos, y si se caían, pues nada, a volar…!

 

Más sobre Skyliners, por aquí.

Anuncios

El mapamundi de Vik Muniz

mapa-mundi-vik-muniz

WWW (Mapamundi), de la serie de imágenes de chatarra (2008). 249,2 x 101,6, C-Print digital.

Esta imagen forma parte de una serie de fotografías de grandes composiciones realizadas con materiales abandonados. Vik Muniz fotografía los distintos elementos en diagonal, lo que le obliga a crear una imagen distorsionada que sólo es “correcta” desde el punto de vista de la cámara. Aunque parecen imágenes de dos dimensiones, los elementos en primer plano son mayores que los del fondo. Con la serie, Muniz reflexiona sobre la naturaleza de los desechos: “lo que nos dicen acerca de nosotros mismos y acerca de nuestra actitud hacia el futuro”.

Nelson Mandela según Adrian Steirn

El último retrato de Nelson Mandela

Retrato realizado en el marco del proyecto 21 Icons de Adrian Steirn en casa de Nelson Rolihlahla Mandela (1918-2013) en Qunu (2011).

La responsabilidad del coleccionismo

Aunque ella se defina como coleccionista, Cindy Mack la calificaría también como artista. Y es que Patricia Phelps de Cisneros es una mecenas venezolana para la que “coleccionar es un placer, pero sobre todo es una responsabilidad. La responsabilidad de investigar, de generar conocimiento y de compartirlo con los demás”. He aquí algunos fragmentos de una reciente entrevista.

Retrato de Patricia Phelps en el Caixa Fòrum de Barcelona, por Xavier Cervera.

Retrato de Patricia Phelps en el Caixa Fòrum de Barcelona, por Xavier Cervera.

(…)

Pese a su magnitud, la Colección Patricia Phelps de Cisneros no cuenta con una sede permanente de exhibición. ¿Cuál es la razón?

La decisión de no construir un museo propio la tomamos muy tempranamente. No hubo dudas. Nos dimos cuenta de que la mejor manera de servir a nuestra misión, la de dar a conocer el arte y la cultura latinoamericana, era creando un programa muy activo de préstamos. Que las obras viajaran de aquí para allá y pudieran ser contempladas por un público lo más numeroso y diverso posible. En este momento debemos tener entre 400 y 500 piezas viajando por el mundo.

Una apuesta valiente. Hasta los museos son cada vez más reticentes a que las obras salgan de sus edificios.

Es que no tengo ningún sentido de la propiedad, no la merezco. Siento que estoy aquí, en este mundo, para cuidar estas obras, para darlas a conocer, para estudiarlas, para servirlas… Para servir al público que esté interesado… Coleccionar no es acaparar un cierto número de objetos sin sentido. Lo fácil es comprar. Lo dificultoso es cultivar el conocimiento de lo que atesoras. Y en este sentido no se me ocurre mejor aliado que un museo. ¿Qué mejor paredes para mostrar nuestras obras que el MoMA, la Tate, el Macba o la Fundació Miró, donde presté una Constelación para la gran exposición Miró? Y volviendo a su pregunta anterior, el por qué no tenemos un museo, le diré también que no me parece justo imponerles ese legado a nuestros hijos. No sería correcto pedirles que se hagan cargo de la colección cuando sus intereses pueden ir por otro lado…

Esa voluntad pública de la colección, ¿existía ya en el origen o se fue gestando poco a poco? ¿Qué es lo que despertó sus ganas de compartir?

Mis padres no eran coleccionistas, aunque el coleccionismo siempre formó parte de mi vida gracias a mi bisabuelo, William Henry Phelps, ornitólogo e intrépido explorador, que reunió la colección privada de aves tropicales más extensa del mundo. Era muy riguroso en los procesos de conservación y documentación. Creo que de ahí viene mi impulso por coleccionar y también la idea de que poseer sólo es una faceta del coleccionismo y que el estudio, el cuidado y la difusión del conocimiento es lo que lo que enriquece el proceso. Pero en todo caso nunca me propuse ser coleccionista o hacer una colección. Ha sido algo muy orgánico que ha ido creciendo poco a poco. La colección Orinoco, por ejemplo, nace a raíz de nuestras expediciones por el Amazonas venezolano, cuando nos damos cuenta de que la cultura de los pueblos indígenas estaba desapareciendo. Y es entonces cuando lo que hasta entonces habían sido recuerdos de viaje empiezan a formar parte de una colección sistematizada pensada para preservar una cultura y darla a conocer a los demás. La colección Orinoco cuenta hoy con 1.400 objetos etnográficos de doce grupos indígenas y la han visto más de siete millones de personas en todo el mundo. Me siento muy orgullosa. Pero usted me preguntaba por el origen, y creo que tiene que ver con la Venezuela en la que me crié.

¿Cómo recuerda la Venezuela de los años 50?

Era un escenario de incomparable modernidad, producto de la riqueza petrolera. Vivimos rodeados de arquitectura moderna.. Pienso por ejemplo en las Nubes flotantes de la Universidad de Venezuela, que es el Calder más grande del mundo… Yendo al colegio podías ver obras de grandes artistas como Alejandro Otero, Gego, Carlos Cruz-Diez, todo eso marca una sensibilidad, claro.

Hasta ahora ha hablado de responsabilidad, pero imagino que en el coleccionista hay también mucho placer.

Sí, claro, el placer de descubrir o de seguir una obra, el placer de encontrarla, de adquirila , de disfrutarla, el placer de la mirada es importantísimo. Es divertido y te llena el alma. Aunque las obras que adquirimos son para el acceso público, el placer de tenerlos para tu mirada, en tu propia casa, antes de que salgan al mundo, es un placer enorme. No hay obra que no ame.

¿Cuál ha sido su última adquisición?

Una obra de un joven artista de 18 años comprada hace unas semanas en Maracaibo. No diré su nombre, nunca lo hago, para no ser injusta con el resto. En la actualidad estamos apostando por artistas no ya emergentes sino preemergentes,.. Tenemos una suma de dinero muy modesta que es la que estamos dispuestos a gastar, porque eso nos obliga a buscar, a descubrir nuevos talentos. En el tope está el reto. Es más arriesgado pero hasta ahora he disfrutado de todas las obras que hemos comprado.

¿Todas cuelgan en un momento u otro en su vivienda?

Sí, prácticamente todas, Y a veces las más valiosas no están en el salón, a la vista de todos, sino en mi dormitorio.

El MoMA, la Tate, el Pompidou están comprando mucho arte latinoamericano… El director del Reina Sofía, Manolo Borja-Villel, tiene también la mirada puesta en Latinoamérica. ¿A qué responde este interés de pronto tan generalizado?

La aspiración final es que cuando tengamos otra entrevista dentro de diez o quince años ya no tengamos ya que hablar de la promoción de los valores culturales latinoamericanos porque su arte esté ya integrado en los museos. Esa es una batalla que está ya librada en lugares como el Macba, donde desde el principio en sus paredes cuelgan artistas sin importar su procedencia geográfica. Me encanta ese museo y mantenemos con él una relación estrechísima. Es lo mismo que sucedía en los primeros años del MoMA… Y estoy muy ilusionada con la Fundación Museo Reina Sofía, me parece un sueño muy hermoso el que impulsa Manolo Borja-Villel, la creación de una red de museos y coleccionistas del Sur con Madrid como eje central. Será algo grande, seguro.

¿Es el gran momento de Latinoamérica?

Sí, sin duda, y en ello también tiene que ver, qué duda cabe, el boom económico que está viviendo prácticamente toda Sudamérica, con algunas excepciones. Eso está provocando un renovado interés, aunque siempre he pensado que para Europa Latinoamérica ha sido una parte integral de su conciencia y ahora están intentando integrarlo. ¿Por qué ahora? Los medios de comunicación, con internet a la cabeza, hace que nos volvamos más hermanos, más curiosos los unos hacía los otros. Latinoamérica tiene que dar mucho en cultura y en arte. Siempre hemos estado en la vanguardia. Incluso en la época de la colonia Venezuela produjo muebles como la butaca, cuyo origen es la silla indígena, reclinada hacia atrás. Hasta entonces las señoras, con sus enormes vestidos, se sentaban en el extremo de la silla, de lo más formales, y colocaban la butaca en el dormitorio, para relajarse. Es un pequeño detalle, pero ese es un ejemplo de algo muy vanguardista que luego daría la vuelta al mundo. Cuando nos fuimos de llas mujeres las tenían en sus dormitoriso pero se relajaban. Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay… fueron centros importantísimos del modernismo.

(…)

Otros enlaces de interés: acceso a la exposición “La invención concreta” en el Museo Reina Sofía de Madrid.

Calligraffiti de Niels Shoe Meulman (II)

Paralelamente a su trabajo artístico, Niels Shoe Meulman realiza campañas publicitarias y se encarga de la dirección de arte o la estrategia de marketing de distintos proyectos. A continuación, algunos ejemplos destacados:

Shoe diseñó el packaging completo de la Bols Genever - Amsterdam Gin.

Shoe diseñó el packaging completo de la Bols Genever – Amsterdam Gin.

 

Customización de vehículo Mercedes-Benz para campaña publicitaria.

Customización del vehículo Mercedes-Benz que esponsorizó la campaña contra el cáncer de mama Pink Ribbon en Holanda.

 

NielsShoeMeulman-Unruly-imaginary_friend_navy_box2

Para Unruly, creó una línea de pañuelos de seda de lujo.

 

Y como última muestra, su participación en el spot de Louis Vuitton coordinado por la agencia Ogilvy Paris, realizando uno de sus calligraffitis sobre el ring durante el anuncio.

Calligraffiti de Niels Shoe Meulman (I)

 

Niels Shoe Meulman es un artista visual, diseñador, graffitero y director de arte holandés cuyas obras forman parte de las colecciones permanentes del Stedelijk Museum de Amsterdam y del San Francisco Museum of Modern Art, así como de numerosas colecciones privadas. Fue él mismo quién acuñó el término calligraffiti para referirse a su trabajo, fruto de la fusión entre caligrafía y graffiti, en 2007 cuando organizó una exposición en Amsterdam con ese nombre. Desde entonces, sus calligraffitis se han podido disfrutar en varias exposiciones en Europa y América del Norte.

¿Otro tipo de pictorialismo?

“Keep them sweet” (2010) de Maisie Maud Broadhead (145 x 106,5 cm). Es una de las obras fotográficas que se exponen hasta el 20 de enero de 2013 en la National Gallery de London, dentro de la exposición Seduced by Art: Photography Past & Present. Esta fotografía hace referencia al óleo de Simon Vouet, “La Riqueza”, pintado entre 1635 y 1640 (actualmente en el Musée du Louvre). Aún siendo prácticamene iguales -dejando aparte los pañales-, llama la atención que la fotografía resulte más estática que la pintura.