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David Dawson, asistente de Freud

David Dawson fue asistente del reconocido pintor Lucian Freud (Berlín, 1922 – Londres, 2011), frecuente modelo y amigo durante los últimos veinte años de su vida. Freud estaba trabajando en un retrato de Dawson en el momento de su muerte. En el año 2000, empezó a fotografiar el trabajo diario de Freud en su estudio, documentando su proceso de trabajo y retratándolo junto a sus modelos.

Retrato de los artistas David Hockney y Lucian Freud en el taller de este último realizado por David Dawson (copia color, 2003)

Lucian Freud y su sobrino Albie Morrissey, retratados bajo el título ‘Albie sitting for his grandfather’ de David Dawson (copia color, 2004)

Retrato de Lucian Freud y Andrew Parker Bowles titulado ‘Painter and Sitter’, de David Dawson (copia color, 2003)

Nota: todas las imágenes han sido tomadas del website de la National Portrait Gallery.

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La rebeldía de Ángela De La Cruz

La obra de Ángela De La Cruz se caracteriza por la deconstrucción de sus pinturas que acaban presentadas cual esculturas tras haber sido rotas, rasgadas o manipuladas de distintas maneras.

Deflated (2009), de Ángela De La Cruz

Ashamed (1995), de Ángela De La Cruz

Loose fit (blue) (2002), de Ángela De La Cruz

Untitled (1999), de Ángela De La Cruz

Para conocer más a fondo su obra y biografía, ver el reportaje que publicó El País el año pasado.

Levitaciones de Aaron Siskind

Pleasures and terrors of levitation #63, de Aaron Siskind (1956). 45’2 x 43’8 cm.

Un museo planeó los videoclips de Fangoria

El Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León colaboró en el disco “Arquitectura efímera” de Fangoria, en el 2004, proyectando la elaboración de un DVD que acompañara al CD musical con seis videoclips concebidos y dirigidos por seis artistas: Carles Congost, Christian Jankowski, Ruth Gómez, Martín Sastre, Marina Núñez y Manu Arregui.

El artista catalán Carles Congost realizó el videoclip del primer single del álbum, “Retorciendo palabras”, usando la imaginería adolescente que le caracteriza e inspirándose en la película X-men .

El alemán Christian Jankowski, con la canción “Nadie mejor que tú”, trabajó sobre el concepto de identidad, poniendo la imagen de la cantante Marta Sánchez sobre la voz de Alaska. Contó con la ayuda de la productora StruendoFilmakers.

La vallisoletana Ruth Gómez creó el video de “Interior de una nave espacial abandonada” con técnicas digitales, hablando sobre “la soledad y la imposibilidad de alcanzar lo que se quiere”.

El artista Martín Sastre, uruguayo, dirigió “La mano en el fuego” y creó una historia-homenaje a la magia y la fantasía de los cuentos de hadas, cuyo protagonista es él mismo.

La internacional Marina Núñez, de Palencia, realizó el clip para “El arte de decir que no” (Medusa). Según el artist statement, “frente a las miserias, mentiras, tonterías y tensiones que jalonan nuestra historia, el personaje Medusa (creado por la artista) reacciona diciendo “¡Basta!”.

Y, por último, el artista cántabro Manu Arregui recreó para “Adiós” un viaje en metro para hablar del tránsito emocional en las despedidas, colocando como sujeto protagonista un personaje  elaborado con herramientas de modelado digital (que, por cierto, se le parece mucho…).

Para terminar el post, apunto un par de enlaces para ampliar información: por un lado el making of del videoclip de “Retorciendo palabras” aquí y, por otro, Alaska entrevistando a artistas con los que trabajó (Carta Blanca, La2, 2006) allí.

Entrevista a Jannis Kounellis, artista contemporáneo

Jannis Kounellis, artista contemporáneo, padre del arte povera

“La globalización cultural que nos venden produce ligereza”

por IMA SANCHÍS  para La Contra – 15/02/2008
Jannis Kounellis por Anxo Iglesias

Jannis Kounellis por Anxo Iglesias

Nací en 1936 en El Pireo, Grecia, y vivo en Roma. Casado, tengo un hijo y una nieta. Hoy los políticos carecen de prestigio y de idea del poder, y el poder, como la pintura, es unidad. Creo en la fuerza determinante y en que a través de la lengua creadora se crea un universo.

¿Cuál es el punto de partida?

Cuando a los 18 años abandoné Grecia y me fui a Italia había un porqué, y ese porqué ha diseñado toda mi vida.

¿Y el antes?

Guerra civil y todo eso.

¿No le marcó?

Me violentó, pero no me detuvo. Yo quería ir a Italia porque al icono bizantino de una Virgen le falta la carne, y yo quería encontrar a la Virgen reencarnada de Tiziano que como modelo tenía a una prostituta.

Así que partió en busca de la Madonna.

Todo eso se traducía en la búsqueda de un camino liberal. Esa apertura me permitió ser dialéctico. En realidad, fui en busca de la promesa de que los otros tienen razón, una razón que se puede compartir.

¿Y qué ha aprendido de los otros?

A través de la lengua, de la creación, pude descubrir una unidad a pesar de las diferencias. Las diferencias son el pan y el agua de la dialéctica, es una diferencia abierta.

¿Adónde le ha llevado?

Cuando expongo en un museo, el marco de mi obra es el propio museo. El pintor de caballete vivía dentro del cuadro, salirse de ese orden es algo muy distinto. El inicio del renacimiento es ideológico, basta con ver una crucifixión: la cabeza de Cristo, hasta entonces inclinada, se pone en gloria.

¿En gloria?

Sí, recta, levantada. La idea de la sombra, la perspectiva, todo eso no es algo óptico sino ideológico. Yo parto de ese punto para dar significado a mi propia libertad.

Entonces, lo de arte pobre es un calificativo equivocado.

No es equivocado, porque efectivamente participé, pero mi punto de partida fue el renacimiento, que fue la primera formalización de la crítica moderna, aunque nunca abandona lo antiguo, y yo tampoco. Lo antiguo es un pozo que se expande hacia la modernidad.

Utiliza plantas, piedras, carne, hierro, carbón, loros, caballos, ¿qué significa?

No lo sé, es una intuición. Las señoritas de Aviñón es un cuadro revolucionario, pero la gente llega después, y así debe ser, porque si llegara antes sería populismo. Las motivaciones reales vienen de una voluntad lingüística, es decir, de expresión, y esta es la revolución que un artista puede ofrecer.

¿Sus grandes pedazos de carne colgando vienen de la tradición, de lo antiguo?

Sí. Todos venimos de algún lugar, pertenecemos a alguna cultura y somos portadores de libertad por ello; el resto es folklore.

¿Qué piensa del ser humano?

Que su alma es positiva. El hombre ha producido cosas, como el nazismo, que tienen que ver con la decadencia de toda una cultura, la occidental. Un niño que crece con esos horrores es una víctima, pero pese a ello la cultura puede crear equilibrio social.

¿Cuál es su percepción del hoy?

La globalización cultural que nos venden produce ligereza y nos aleja de la realidad. Falta identidad, ¿qué identidad puede tener un poeta globalizado?, ¿cómo se puede escribir un poema de Beckett sin pertenecer a nada? Un poema no nace de la nada. Para contar una aventura debes tener una lengua, y si no la tienes, no eres un poeta.

¿Qué ha sido lo más difícil en su vida?

Nada. Cuando me afinqué en Italia sabía que ese era el primer peldaño para poseer una mentalidad con la que leer el mundo. Siempre voy a los sitios a hacer algo concreto, a compartir con otros que he escogido.

No le gusta la aventura, veo.

Me gusta esa aventura, la de que el otro me diga a mí o yo diga al otro; no quiero sentirme perdido en la multitud: sé que es hermoso, pero a mí no me basta.

Pero no sabía con qué iba a encontrarse cuando fue a dar clases a Alemania.

Estuve nueve años de profesor en la academia de Dusseldorf y siempre di mis clases con intérprete. Y no se trata de que no quiera aprender otra lengua, soy incluso capaz, pero considero que la lengua pertenece a una lógica y que cuando hablas una lengua hablas a propósito de esa lógica.

¿Qué merece la pena en la vida?

A mí me gusta el dinero, pero no daré algo esencial por dinero. Me gusta esa fantasmagoría que es la creación y que me empuja a hacer un nuevo trabajo.

¿Qué ha significado el amor?

La noche en que Joyce tuvo la primera cita con su mujer, que comenzó su pasión amorosa, empezó a escribir Ulises, una obra que le llevó diez años. Eso me conmueve porque determina la relación hombre-mujer en una tradición cultural que ve a la mujer fundamental a propósito de la construcción.

¿A qué se dedicaban sus padres?

Él era marinero y ella, sin éxito, era música.

¿Qué tiene de ellos?

Tengo de mi abuelo paterno que a los 17 años se fue a América y se hizo americano. Luego, cuando era un anciano, volvió a Grecia y se casó con mi abuela, que tenía 18 años, e hicieron diez hijos. Eso me gusta, es una vida verdadera, aventurera, hay voluntad. Partir, ser otro, y volver para comenzar de nuevo, no renunciar a nada.

¿Usted volverá a casa?

Mi Ítaca es Roma, es así; el problema lingüístico me tiene junto a Italia.

Pero la lengua es la de la madre.

Esa no basta, tu lengua es la de la construcción, de la lucha, del amor, y está más allá. Pero le reconozco que siempre que vuelvo a Grecia me emociono…, por poco tiempo.

HOMBRE LABERÍNTICO

Quien la vio la recuerda, una obra que consistía en cuartos de carne cruda putrescente de vacuno colgada a la altura de las narices (Barcelona 1989). Diez años antes, en Roma, expuso doce caballos vivos. También utiliza carbón, hierro, sacos, plantas, telas, abrigos… Dicen que en su poética contrapone la vida a la muerte, lo natural a lo industrial, sin perder la línea de lo clásico. El renacimiento, dice él, es su punto de partida. Sus trabajos pueden contemplarse en los mejores museos e instituciones del mundo y esta considerado uno de los grandes maestros del arte contemporáneo y líder del arte povera. Pasear con él entre sus sábanas colgadas (galería Carles Taché) es entrar en un laberinto.