Descubriendo a Norman Seeff (II)

Patti Smith y Robert Mapplethorpe en New York (1969), por Norman Seeff.

(imágenes de Normanseeff.com, Inspiraçao y Sexuality & love in the Arts)

Descubriendo a Norman Seeff (I)

John Travolta, Los Ángeles 1976, por Norman Seeff

(imagen de normanseeff.com)

David Ruano, fotógrafo de teatro

Traducción (catalán a castellano) de la entrevista realizada por Laura Serra al fotógrafo David Ruano, publicada en el periódico Ara. En ella habla de su trabajo para realizar los carteles de las producciones teatrales y de su relación con los artistas.

Los grandes teatros catalanes y madrileños, las mejores compañías y las grandes productoras siempre encargan las fotografías de escena a David Ruano (Girona, 1976). Los carteles del Teatre Nacional de Catalunya, del Romea o de las T de Teatre son suyos, por ejemplo. Es un hombre de acción, trabajador, apasionado. A los 15 años ya se dedicaba a la ilustración. A los veintipocos, la revista Escena le pidió que hiciera fotos de la Fira de Tàrrega y desde entonces no ha dejado la cámara. Tiene un archivo espectacular.

¿Dices que has hecho mil espectáculos en diez años?!
El ritmo es brutal. Fotografiamos entre 80 y 90 espectáculos al año.

¿Hay tanta producción teatral?
Trabajamos entre Barcelona y Madrid, sobretodo. Y en alguna producción de fuera.

Sois el único estudio especializado en fotografía de escena. Vuestros carteles de teatro han sido una pequeña revolución.
Suponogo que sí, pero ha sido muy inconsciente. Quizá por el hecho de venir de bellas artes, me apeteció componer, pensar en la imagen más allá de hacer fotos de ensayos, sobre todo desde que empecé a trabajar con Paco Amate. Ahora todos los carteles de teatro están un poco pensados, por sencillos que sean. Cuando empezamos podías ver auténticas soluciones, no eran ni propuestas.

¿Cómo habéis conseguido ser un referente?
Al cliente se le ponemos fácil: le echamos muchas ganas. Hacemos nuestros los proyectos, nos subimos al barco, nos sentimos parte de ello. Nos entregamos mucho. Tenemos ansia por trabajar.

¿Cómo es una sesión?
La gente cree que está todo muy pensado, y es infinitamente más espontáneo de lo que parece. No hay ni tanto attrezzo ni tanto Photoshop. Hay una estética nuestra.

¿Cuántas horas puede durar una sesión?
En el teatro no dan demasiada importancia a la imagen, y tenemos que apañarnos con tres horitas. En la música, como suele ser el proyecto vital de una persona, le dedican el día entero. El teatro se ha vuelto más higiénico, todo se ha seccionado, un actor hace muchas producciones al año, y la imagen es una factura más que tiene que pagar. Ahora, entre que no hay tantos recursos y con la fama que tenemos de que la liamos mucho, hay más reticencias. Las señoras de la limpieza del TNC no nos quieren ni ver! Normalmente el productor nos frena.

¿Qué necesitáis? ¿Más tiempo y dinero?
No. Queremos ilusión. Ahora es mala época para la locura, la creatividad y el riesgo. Todo debe asegurarse y justificarse, todo debe estar explicado, y así no se puede sorprender.

¿Lees mucho teatro para realizar las fotos?
No. Es imposible. Hace poco hemos tenido que arreglar las cámaras y hemos descubierto que, en menos de dos años, hemos disparado 250.000 veces con cada una. Son 500.000 clics. Si disparásemos de lunes a viernes, sale a mil fotos al día. ¡Imagínate! Nosotros tenemos un animal detrás nuestro que es la realidad. Trabajamos mucho, mucho, mucho. Y podemos imaginar grandes historias, pero la realidad se impone.

¿Qué te inspira para plantear las sesiones?
En el estudio hay más libros de pintura que de fotografía, porque la foto tradicionalmente se entiende como testimonio de la realidad y, en cambio, la pintura tiene la libertad de no estar ligada al hecho documental, no tiene tiempo. Nosotros, en un cartel, creamos una historia y le sacamos el tiempo, el espacio y el lugar, como si fuera una pintura.

¿Después hay muchas horas de retoque?
No. El secreto es que elaboramos mucho la foto original. Si hace falta, alquilamos un barco para fotografiar Barcelona al anochecer, como hicimos con la publicidad de los Mundiales de natación del 2013. Es muy difícil dar sello a una foto con Photoshop.

¿Se ha abusado del Photoshop?
No creo que sea una cuestión ética o moral. Utilizo el Photoshop hasta que creo que deja de ayudarme y me perjudica. Sí que me parece que se ha abusado de él, pero no estoy en contra de ello. El Photoshop no crea una buena foto, como máximo la pule. Y cada vez se usa menos.

Trabajas con grandes artistas, ¿hay divos y divas teatrales o es un mito?
En el teatro, a diferencia del cine y la moda, el actor conocido por cojones es un currante. La suerte de trabajar con divos del teatro es que no hay trampa: puedes ser más o menos estúpido, pero tienes que haber currado mucho. Y un currante sabe muchas cosas. En el teatro, un divo no tiene menos de 50 años, o sea que lleva 30 trabajando. Seguro que se ha dado ostias. Yo, los carácteres especiales los agradezco. Una Lizaran, un Mario Gas, un Pasqual, son una generación que tiene carácter y lo muestra. Creo que esto debe protegerse.

Making of de una ilustración

Se llama Miguel Endara y, además de trabajar como desarrollador web, es ilustrador. Desde hace tiempo, el mundo lo conoce por sus cuidadas ilustraciones, sobre todo desde que grabó y editó el proceso de creación de “Hero”, un retrato homenaje a su padre realizado mediante la técnica del puntillismo. He aquí el vídeo:

Entrevista a Yann Arthus-Bertrand

El conocido Yann Arthus-Bertrand nació en París y vive en una casa en un bosque. Se define como fotoperiodista y ecologista amoroso, de ahí que haga lo que hace: enseñarnos la espectacular belleza del planeta Tierra para que lo amemos. El año pasado fue entrevistado por Víctor-M. Amela para La Contra de La Vanguardia y este fue el resultado, titulado “Vivimos sobre una obra de arte irreproducible”:

Sus fotos son espectaculares…
He querido mostrar la belleza de este planeta desde un ángulo insólito para los humanos.

Desde el aire.
Sí, algo impensable hasta hace un siglo. Se podía desde alguna montaña, desde un globo… ¡Me emociona ver cosas que sé que nadie ha visto antes!

¿Qué le ha asombrado más?
La naturaleza fractal del mundo: los afluentes de un río semejan las venas de una mano… ¡Ver la Tierra desde el aire es casi igual a mirar por un microscopio!

Sólo cambian las escalas.
Por eso a veces incluyo personas o animales en la foto, para que se entienda la escala. Lo formuló bien Pascal: “Lo infinitamente grande semeja a lo infinitamente pequeño”.

¿Cómo empezó usted a hacer fotos?
¡Volando en globo, precisamente! Yo era piloto profesional de globos aerostáticos.

¡Curioso oficio!
Conocí en París a mi mujer, etóloga, me enamoré… y la acompañé a Kenia: ella viajaba allí para hacer su doctorado sobre el comportamiento de los leones.

Romántica historia.
Y allí decidí usar el globo para seguir a los leones desde arriba…

Debía de ser una preciosa perspectiva.
Sí, y comencé a hacer fotos: me convertí en fotógrafo. El periodo más feliz de mi vida.

Hoy ha fotografiado todo el planeta.
Para que lo amemos.

¿No lo amamos?
Sabemos que todos los indicadores anuncian el desastre medioambiental… ¡pero no queremos creerlo! Nos negamos a cambiar de actitud. ¡Necesitamos una revolución!

¿Qué revolución?
¡Una revolución espiritual! No vendrá de la política, sino de la conciencia. Y por eso hago fotos y documentales: para fomentarla. ¡Todos somos responsables!

¿A qué se refiere?
Rechazo el discurso ecologista maniqueo que culpa a los magnates del petróleo y exculpa a los consumidores por víctimas. ¡No, no, no! Cada vez que tú llenas de gasolina tu coche, tú eres corresponsable: colaboras en un sistema dañino para el planeta.

¿Y cómo vive usted?
Con la máxima conciencia y dejando la mínima huella medioambiental. Vivo retirado en el campo, cada mañana paseo por el bosque con mi perro, abrazo árboles…

¿Abraza árboles?
Siento su energía poderosa. Para mí estas vivencias son muy importantes. Y ahora ya sabemos que los árboles de un bosque se comunican entre ellos…

¿Sí?
Mediante señales químicas, sí. Y parece que las bacterias de ciertos árboles pueden atraer tormentas. Yo no sé vivir en el asfalto. Necesito sentir los pies en la tierra, aunque tenga la cabeza en las nubes, ja, ja… Soy ecologista, pero vitalista, no político.

¿Por qué no político?
Los ecologistas de partido no aman a los demás. Les falta una actitud más compasiva. No me interesa. El ser humano es un animal empático: eso es lo que quiero fomentar.

¿Cuál era su vocación siendo niño?
La de huir. No era feliz en la escuela: las escuelas eran muy autoritarias, y yo no soportaba la autoridad. Fui expulsado de catorce escuelas.

¡Catorce!
Por eso tiene su gracia que haya en Francia doce escuelas con mi nombre. Hoy los niños en las escuelas pueden ser felices…

¿Qué hizo después de la escuela?
Me escapé de casa a los 17 años y viví a lo loco en París, trabajando como actor en algunas películas… pero lo hacía fatal.

¿Qué piropo a sus fotos le ha colmado?
“¡Ver esto ha cambiado mi modo de ver la vida!”, me han dicho a veces.

Usted comunica bien.
Si no amas a la gente, ¡mal harás tu trabajo de periodista! ¿Lo sabes, no? Es imprescindible amar a los demás para comunicar.

¿Qué foto le gustaría hacer ahora?
Una de la Tierra desde la órbita terrestre.

¿Qué paisaje le ha impactado más?
La Antártida, con sus valles pétreos, secos, barridos por vientos… Y, por sus colores, el parque natural de Yellowstone.

¿Qué medio aéreo es el idóneo para hacer sus fotos?
El helicóptero. Permite encuadrar desde todos los ángulos y alturas, aunque también es el más peligroso.

¿Ha tenido algún percance grave?
Hacía fotos en Nueva Orleans, cuando el Katrina, y mi helicóptero cayó: ¡era una muerte segura! Pero un árbol nos salvó milagrosamente. El helicóptero se partió en dos.

¿Qué aprendió de esa experiencia?
Salí ensangrentado… con la imperiosa necesidad de hacer dos cosas: una, llamar a mi mujer; y dos, beber un vaso de vino.

¿Y eso?
Comprendí que mi patria son mi mujer y lo que representa el vino para mí: mi tierra, mis amigos, la alegría de vivir…

Representa que seguimos aquí.
Y deberíamos seguir, pero sin dejar tanta huella. Desde el cielo veo que ya no hay rincones vírgenes en el planeta. ¡Vivimos sobre una obra de arte irreproducible!

Cuidémosla o… ¿qué?
El futuro está en nuestras manos, y pasa por el amor: amemos el mundo, amémonos… y vendrán las soluciones. ¡Ya es demasiado tarde para ser pesimista!

Algunos trucos para el bodegón de alimentación

¿Por qué las hamburguesas de McDonald’s -como las de todas partes- son tan distintas cuando nos las sirven de las imágenes que las publicitan? He aquí la respuesta:

Grafiti para decorar la iglesia

Grafiti en el ábside de la parroquia Santa Eulàlia de Provençana (foto: Albert Olivé para EFE)

Mosén Ramón Mor, con estudios en Bellas Artes, decidió alegrar su parroquia de Hospitalet (Barcelona), Santa Eulàlia de Provençana, con grafiti. Después de solicitar varios presupuestos, el artista urbano seleccionado fue Rudi, que acudió con su colega House. Y las órdenes, recrear Santa Maria de Taüll con ciertas libertades y toques pop.

Para conocer los detalles de la historia, por aquí.

Misty Copeland, bailarina

Misty Copeland (sin información del fotógrafo/a).

Arena fotomicrografiada

Fotomicrografía del investigador Gary Greenberg (tomada de la web de BBC Mundo).
Clic para un aumento de x250.

Ya sabíamos que es delicioso acostarse en ella, y que podíamos pasar horas dejando que corriera por entre los dedos, mientras nuestros pensamientos se perdían en el horizonte. Lo que no sabíamos era que al verla muy, muy de cerca, la arena de las playas es hermosa: una colección de joyas diminutas.

Gracias al trabajo de Gary Greenberg, doctor en investigación biomédica del University College of London, ahora podemos apreciarla. Sus fotografías muestran granos de arena común ampliados más de 250 veces, y revelan estructuras delicadas, llenas de colores y únicas. BBC Mundo contactó con Greenberg en Hawái, donde vive dedicado a darle rienda suelta a sus dos pasiones: el arte y la ciencia.

¿Qué lo llevó a fotografiar granos de arena?

Todo comenzó diez años atrás, cuando estaba desarrollando microscopios tridimensionales en Filadelfia. Mi hermano, que vive en Maui, me envió un tubito, de esos en los que se guardaban rollos de fotos, lleno de arena, para tentarme de que viniera a visitarlo.

La arena permaneció en mi estantería durante varios meses, hasta que un día, decidí echarle un vistazo a través de mi nuevo microscopio.

¡Me asombró lo que vi! Entonces le pregunté a un amigo que vive en las Islas Vírgenes que me enviara un poco de arena. Me sentí abrumado: cada granito de arena era único y hermoso.

Eso me llevó a fotografiar la arena durante cinco años, y a compilar mi hallazgo en un libro.

Técnicamente, ¿cómo lo hizo?

Hay muchos factores que se mezclan para hacer una fotografía atractiva a través del microscopio. La calidad del lente, la iluminación, la cámara y el tipo de microscopio: todos hacen una gran diferencia. Yo uso microscopios especiales 3D que he estado desarrollando durante los últimos 20 años.

Las fotografías microscópicas de objetos tridimensionales son difíciles de producir porque los microscopios ópticos o de luz tienen muy poca profundidad de foco.

En otras palabras, la cámara sólo puede captar una sección delgada del objeto en foco, con el primer plano y el fondo fuera de foco. Yo supero esta limitación, fotografiando una serie de imágenes tomadas a niveles de enfoque diferentes.

Para producir una imagen totalmente enfocada, un programa de computadora analiza cada imagen en la serie, selecciona las porciones con foco y descarta las partes desenfocadas de cada imagen en la serie. Todas las partes enfocadas son combinadas a la perfección para formar una sola imagen enfocada nítidamente desde el primer plano hasta el fondo.

El resultado de toda esta tecnología es una representación dramática, más tridimensional del objeto que, en este caso, revela la belleza de pequeños granos de arena.

La belleza no requiere de excusas, pero ¿es esto parte de un proyecto más grande?

Mi misión es mostrarle a la gente cosas que nunca han visto antes. Me gusta llevar a la gente en un viaje visual al interior del micromundo de las cosas ordinarias, como la arena, las flores y los alimentos… las cosas que vemos y tocamos todos los días, pero nunca examinamos muy de cerca.

Después de ver mis fotografías a través del microscopio, lo más probable es que no vuelvas a cosas “comunes y corrientes”, como la arena, de la misma manera.

Los secretos de la naturaleza son visibles en todas partes. Sin embargo, siguen siendo secretos hasta que son descubiertos.

Usted ha visto la arena de todo el mundo, ¿es la arena de un mar diferente de otras? ¿Espera ver más de algo en algunas playas que en otras?

Los granos de arena de cada playa son únicos. He visto arena de miles de playas de todo el mundo, y nunca he visto dos iguales. De hecho, no hay dos granos de arena idénticos. Cada grano es único, y cada uno tiene una historia que contar acerca de la geología, la biología y ecología de la zona.

La arena originalmente llega a la playa a través de los ríos que bañan los minerales de las rocas y la tierra. Los diferentes tipos de trozos biológicos que se encuentran en la arena reflejan la biología y la ecología locales de la playa.

Cuando las criaturas del mar mueren, dejan tras de sí fragmentos de conchas, espinas de erizos de mar, dientes y huesos que se convierten en granos de arena.

De hecho, en las playas de las islas, la mayor parte de la arena está hecha de fragmentos de conchas. Mientras que en los continentes, la mayoría de arena está hecha de cristal de cuarzo.

¿Ver toda esa belleza ha cambiado sus visitas a la playa? ¿Ahora pisa con más cautela?

Yo soy una persona muy curiosa, probablemente, por eso me gustan tanto microscopios.

Los microscopios me han enseñado a observar las cosas de cerca, y nunca me decepciono.

Después que la gente ve mi libro sobre la arena de todo el mundo, me dicen que nunca ven la arena de la misma manera. Eso es lo que yo siento respecto a todo lo que hay en la naturaleza.

por Dalia Ventura para BBC Mundo, Domingo, 24 de julio de 2011

Ver artículo original aquí.

Antonio López, sobre la verdad en el Arte

Precioso retrato de Antonio López realizado por Patricia López

Estoy plenamente de acuerdo con algunas de las cosas que ha dicho Antonio López, maestro de la pintura hiperrealista, durante su reciente encuentro con los estudiantes de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra con motivo del Día del Dibujo.

“Cuando ves con emoción una obra de arquitectura, notas que surge del mismo lugar sensible del hombre, como necesidad y posibilidad de crear belleza”, declaró el pintor, quien comentó que en la arquitectura existe algo que supera lo meramente ornamental o estético, que tiene que ver con lo emocional y que le produce mucho enamoramiento.

Resaltó que le gusta ver incluso los malos dibujos si están hechos por jóvenes, porque son algo puro, de una persona que se inicia, con dificultad, y eso es algo sagrado, porque en el mundo profesionalizado se ve tanta mentira, tanta impostura, que es una maravilla ver algo que empieza. El maestro les dijo: “Lo más importante: talento y pasión”.

López se llevó el retrato suyo con el que ilustro este post, hecho por una alumna de tercero de Medicina, a la que, no obstante, aconsejó que no copiara de fotografías y lo hiciera de modelos vivos para captar mejor la esencia de las personas.

Fuentes: artículo Antonio López: “Bajo el sol, nada es feo, todo es hermoso” (La Vanguardia, 26/01/2012)  y When fashion meets Arts