Archive for the ‘ arquitectura ’ Category

Antonio López, sobre la verdad en el Arte

Precioso retrato de Antonio López realizado por Patricia López

Estoy plenamente de acuerdo con algunas de las cosas que ha dicho Antonio López, maestro de la pintura hiperrealista, durante su reciente encuentro con los estudiantes de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra con motivo del Día del Dibujo.

“Cuando ves con emoción una obra de arquitectura, notas que surge del mismo lugar sensible del hombre, como necesidad y posibilidad de crear belleza”, declaró el pintor, quien comentó que en la arquitectura existe algo que supera lo meramente ornamental o estético, que tiene que ver con lo emocional y que le produce mucho enamoramiento.

Resaltó que le gusta ver incluso los malos dibujos si están hechos por jóvenes, porque son algo puro, de una persona que se inicia, con dificultad, y eso es algo sagrado, porque en el mundo profesionalizado se ve tanta mentira, tanta impostura, que es una maravilla ver algo que empieza. El maestro les dijo: “Lo más importante: talento y pasión”.

López se llevó el retrato suyo con el que ilustro este post, hecho por una alumna de tercero de Medicina, a la que, no obstante, aconsejó que no copiara de fotografías y lo hiciera de modelos vivos para captar mejor la esencia de las personas.

Fuentes: artículo Antonio López: “Bajo el sol, nada es feo, todo es hermoso” (La Vanguardia, 26/01/2012)  y When fashion meets Arts

Antigua arquitectura china

Reportaje de la cadena china NTD TV, cuya sede central se encuentra en New York, sobre la antigua arquitectura china (en inglés).

Fotografía tradicional de arquitectura

Arquitectura moderna fotografiada con cámara de placas de 5×4″, antes de que apareciera la era digital. El autor del vídeo, que desconocemos si es autor también de las fotografías, especifica que las obras son, entre otros, de Foster, Grimshaw, Hopkins, Aukett, Bennetts, McAslan, Gensler y Gollifer, y las localizaciones son London, Cambridge, Oxford, Nottingham, Cranfield y Nîmes, también entre otras.

Isamu Noguchi, escultor, diseñador, paisajista…

Retrato de Isamu Noguchi.

Retrato de Isamu Noguchi.

Isamu Noguchi (Los Ángeles, 1904 – New Yok, 1988) fue escultor, arquitecto, poeta y diseñador de muebles y paisajes. Gracias a su aproximación a todos estos campos como si de escultura se tratasen, extendió la definición clásica de escultura y difuminó los límites entre las bellas artes y el diseño utilitario.

Noguchi quiso infundir de relevancia social y práctica al arte y crear objetos para el día a día que fueran al mismo tiempo útiles y bonitos.

Uno de los modelos de Akari Light Sculptures, de Isamu Noguchi.

Uno de los modelos de Akari Light Sculptures, de Isamu Noguchi.

Nacido como Sam Gilmour en Los Ángeles, hijo de la escritora y profesora americana Leonie Gilmour y el poeta japonés Yone Noguchi que lo abandonó, Isamu Noguchi creció y fue educado entre Japón y Estados Unidos. Su interdisciplinario e intercultural acercamiento al arte estuvo influenciado no sólo por su contacto con el modernismo occidental y el tiempo que pasó asistiendo al escultor Constantin Brancusi, sino también por sus viajes a Asia, donde no hay distinción entre bellas artes y artes aplicadas.

Nunca formó parte oficialmente de ningún movimiento o grupo de artistas, pero durante su carrera Noguchi trabajó con, y para, varios artistas de renombre. Trabajó para Diego Rivera en Nuevo Méjico, y recibió un encargo de George Gershwin mientras vivía en Nueva York. Desde 1935, colaboró durante años con coreógrafos como Martha Graham, Merce Cunningham y George Ballenchine. Desarrolló una permanente amistat con Buckminster Fuller, diseñador, ingeniero, visionario e inventor estadounidense.

Durante los años 40 y 50, diseñó sillas y mesas de formas esculturales para Herman Miller y Knoll. Aplicando técnicas artesanales tradicionales japonesas, también creó sus famosas Akari Light Sculptures, lámparas de papel de arroz para el uso cotidiano. Más adelante, Noguchi trabajó en diseños más grandes, incluyendo fuentes y jardines, los cuales veía como escultura única. Usando agua, vegetación, piedras talladas y naturales, creó espacios que apelan a los sentidos y respetan la naturaleza y la cultura al mismo tiempo. Sus proyectos al aire libre constituyen un importante legado que se extiende por una setentena de ciudades norteamericanas y otras como París y Jerusalén.

Jardines de la Sede de la UNESCO de París, de Isamu Noguchi.

Jardines de la Sede de la UNESCO de París, diseño de Isamu Noguchi.

To the Issei, Japanese American Cultural Community Center, Los Angeles.

To the Issei, Japanese American Cultural Community Center, Los Angeles.

Jardín del Domon Ken Museum, Sakata (Japón), de Isamu Noguchi.

Jardín del Domon Ken Museum, Sakata (Japón), de Isamu Noguchi.

California Scenario, de Isamu Noguchi. Un espacio de 1'6 acres entre altos edificios de oficinas en Two Town Center (California).

California Scenario, de Isamu Noguchi. Un espacio de 1’6 acres entre altos edificios de oficinas en Two Town Center (California).

(Fuentes: artículo sobre el artista en Discover Nikkei (en inglés) y artículo en Modern Furniture Classics (en inglés) y Wikipedia. Imágenes recopiladas de la www.)

Algo de la 12a Biennale di Architettura

Son imágenes de la 12a Muestra de Arquitectura de la Bienal de Venecia, que este año estuvo dirigida por primera vez por una mujer, la arquitecta Kazuyo Sejima.

(imágenes de Giorgio Zucchiatti tomadas de La Biennale, We make money no art y de La Vanguardia)

Inteligencia ecológica expuesta en Madrid

Conseguir que la arquitectura sostenible vaya ganando terreno a los proyectos que, durante los últimos años, se han centrado en entrar por la vista en detrimento del sentido común y del respeto al medioambiente, es el objetivo de la exposición que se desarrolla en la Fundación Canal en Madrid del 26 de mayo al 25 de julio. Algunas de las obras y proyectos expuestos que más me gustan son:

1) el edificio ACROS Fukuoka:

La ciudad de Fukuoka (Japón) necesitaba nuevas oficinas gubernamentales y el único espacio disponible era un parque en el centro de la ciudad que al mismo tiempo era una de sus poquísimas áreas verdes. Emilio Ambasz resolvió la ecuación con el edificio ACROS: 60 metros de altura y un sistema de terrazas que configura una cubierta vegetal, donde coexisten 76 especies vegetales. Un sistema de oxigenar la ciudad mientras se conserva la temperatura del edificio y se ahorra consumo energético.

2) La biblioteca de la Universidad Libre de Berlín:

Conocida por su forma como ‘el cráneo de Berlín’, esta edificación de Norman Foster se ventila de forma natural y filtra la luz solar para permitir su entrada, procurando fomentar un ambiente de concentración. Vale la pena ver su diseño interior.

3) La Editt Tower de Singapur:

Energía solar, aprovechamiento y filtrado de agua, gestión inteligente de los residuos, terrazas vegetales con especies endémicas, reutilización de aguas pluviales y grises… La Editt Tower de Singapur, obra de Ken Yeang, especializado en bioclimatismo, debe su nombre a las siglas de la filosofía que la inspiró: Ecological Design in The Tropics.

4) El Complejo de Mondragón:

Cerca de Mondragón (Guipúzcoa) los daños ocasionados en la naturaleza por una enorme cantera sirvieron a Luis de Garrido para lanzar este proyecto de ampliación de la ciudad y al mismo tiempo recuperar el ecosistema. Un conjunto de viviendas, oficinas y comercios de dimensiones idénticas y en forma de cubo con doble piel de vidrio, autosuficientes en agua y energía geotérmica y solar y construidos con elementos que se pueden desmontar y reparar fácilmente.

5) La Vivienda 100K:

Prototipo Vivienda 100K del italiano Mario Cucinella, que unen a su atractivo estético, bajo precio, materiales de alta calidad, cero emisiones de CO2 y paneles fotovoltaicos que cubren todas sus necesidades de energía y nutren el sistema geotérmico.

Para terminar, dejo el enlace al vídeo de la exposición “Hacia otras arquitecturas. 24 proyectos sostenibles” de la Fundación Canal.

Fuentes: El País, Plataforma Arquitectura, Metaefficient, ArchiDe

Usman Haque, arquitecto de interioridades

38 años. Nací en Washington DC y vivo en Londres. Estoy casado. Licenciado en Arquitectura. Todas mis ideas son políticas, me mueve intentar entender las estructuras de participación. Tengo creencias espirituales, pero creo que nosotros no sabemos y no podemos saber.
¿A qué se dedica usted?
A la parte blanda de la arquitectura.
Se me escapa este concepto.
Tradicionalmente, la arquitectura es la parte dura del espacio: suelos, techos, paredes…; pero para mí es mucho más interesante lo que ocurre dentro: la luz, el espacio, el sonido, los olores, las relaciones, es decir, cómo nos vivimos unos a otros y cómo vivimos el espacio que nos rodea.
¿Y cómo se traduce en la construcción?
Diseñé edificios en el pasado, pero ahora me dedico a obras efímeras. Lo esencial para mí es la experiencia y la participación.
¿Cómo cruzó esa frontera entre la arquitectura y la performance?
Durante las vacaciones de verano de mi segundo año de Arquitectura, en casa de mi tía, en Pakistán -mi padre es pakistaní-. Allí es común que la gente de clase media tenga sirvientes. Ellos estaban en su zona y nosotros estábamos hablando en la nuestra, en el salón. Y empecé a imaginar qué pasaría si hubiera un micrófono y altavoces que conectaran el salón con la sala de los sirvientes.
¿?
Ese cambio tan pequeñito modificaría nuestras conversaciones y las relaciones con las personas de la otra sala, cambiaría nuestra percepción del espacio radicalmente.
¿Lo aplicó?
Empecé a trabajar con ordenadores para diseñar un sistema que te responda igual que tú le respondes a él, porque mi objetivo final es establecer conversaciones entre el ser humano y el espacio, y viceversa.
Y creó su suelo de champiñones que cambia su estado de ánimo.
Fue mi proyecto de final de carrera. Un sistema que se instalaba en el suelo y emitía olor, luz y sonido. Tenía sensores y sabía cuándo se acercaba o se alejaba alguien. Yo quería que el suelo se reprogramara solo, así que cuando la gente caminaba sobre él, este cambiaba de comportamiento.
¿Aleatoriamente?
Era como un bebé, emitía sonidos y observaba la respuesta, y respondía en función de cómo respondían las personas.
Su oreja en el cielo le lanzó al estrellato.
De nuevo intentaba analizar la parte blanda del espacio, pero esta vez a través de los campos electromagnéticos.
El espacio hertziano.
Sí, ese espacio por el que navegan las ondas de radio, televisión, teléfonos móviles. En esa época vivía en Japón como artista residente.
En la zona de trabajo de mi estudio mi móvil no tenía cobertura, debía ir al otro extremo de la habitación para hablar. Así tome conciencia del espacio electromagnético invisible: un pasillo hertziano.
Y eso derivó en una estructura de globos del tamaño de un edificio.
Hice una red de sensores de 30 metros de diámetros: 1.000 sensores y 6.000 leds. La estructura que se eleva en el aire va cambiando de color, mostrando las distintas texturas de ese espacio ocupado por las hondas de los teléfonos móviles.
Entiendo, más o menos.
Pero como a mí lo que me interesa no es la experiencia objetiva, sino la ubjetiva, en esa trama de sensores coloqué varias decenas de teléfonos móviles, de manera que la gente podía llamar y escuchar los sonidos electromagnéticos, a la vez que esas llamadas cambiaban el campo electromagnético.
¿A qué suena el campo electromagnético?
Es un fenómeno que se llama esféricos y silbatos. Cuando hay tormenta, si pones una radio en determinadas frecuencias se oyen sonidos preciosos, como la música de las ballenas. Son radiofrecuencias que vuelan por la atmósfera constantemente.
Fue todo un éxito.
Para mí fue un fracaso: apartaron a la gente de la zona y se quedó en espectáculo visual, llamadas aparte, y a mí lo que me interesa es la experiencia humana.
¿Volvió a repetir el proyecto?
Cuando me dieron la oportunidad de replantearlo y conseguí que la gente participara en la construcción y en hacerla volar. ¿Conoce el cuento de las judías mágicas?
¿El del niño que planta una judía que crece y crece y él sube con ella al cielo?
Sí. A mí me interesaba que en el espacio público, el espacio de todos, la gente participara en construir algo que se convertía en un espectáculo impresionante, aunque sólo dure una noche. Eso es lo que llamé el murmullo abierto. Lo que sucedió en Barcelona el pasado sábado todavía fue más allá.
El control murmullo remoto.
La gente controló los colores de los globos a través de sus mandos a distancia caseros, que se convirtieron en una especie de varita mágica. El espectáculo fue el resultado de la intervención del público.
¿Qué ha aprendido de su trabajo?
Que todo el mundo puede diseñar, que todos tenemos imaginación y que, por tanto, todos somos creativos. Y pienso que a la gente le gustaría ser altruista, pero hay aspectos de nuestra sociedad que hacen que sea más sencillo ser egoísta.
Usted nos invita a cooperar.
Esa es mi intención, y que las personas sean más conscientes de su papel en la sociedad y cuestionen su propia ciudad, que no permitan que las visiones de los grandes arquitectos se impongan haciendo de los edificios algo ajeno al ciudadano.
Muy especial
El sábado pasado una nube formada por mil globos de helio que cambiaban de color mediante cientos de mandos a distancia caseros que accionaban los espectadores iluminó la noche de Barcelona (una producción de Arts Santa Mònica). A su hacedor se le iluminan los ojos cuando habla de espacio público y participación. A sus 38 años ya ha asombrado a medio mundo. En el 2007 creó un sistema que percibía las voces de la gente, su carencia, su ritmo, y las convertía en criaturas de colores que trepaban hacia el cielo y llenaban la fachada de la catedral de York. Hizo lo mismo con una gran nube de vapor sobre la playa de Santa Mónica. Ahora investiga en un sistema de comunicación planetaria.

por Ima Sanchís para La Contra (La Vanguardia, 06/03/2010)

En el website de Haque pueden verse todos sus proyectos, con infinitud de detalles y los nombres de sus colaboradores habituales.