David Ruano, fotógrafo de teatro

Traducción (catalán a castellano) de la entrevista realizada por Laura Serra al fotógrafo David Ruano, publicada en el periódico Ara. En ella habla de su trabajo para realizar los carteles de las producciones teatrales y de su relación con los artistas.

Los grandes teatros catalanes y madrileños, las mejores compañías y las grandes productoras siempre encargan las fotografías de escena a David Ruano (Girona, 1976). Los carteles del Teatre Nacional de Catalunya, del Romea o de las T de Teatre son suyos, por ejemplo. Es un hombre de acción, trabajador, apasionado. A los 15 años ya se dedicaba a la ilustración. A los veintipocos, la revista Escena le pidió que hiciera fotos de la Fira de Tàrrega y desde entonces no ha dejado la cámara. Tiene un archivo espectacular.

¿Dices que has hecho mil espectáculos en diez años?!
El ritmo es brutal. Fotografiamos entre 80 y 90 espectáculos al año.

¿Hay tanta producción teatral?
Trabajamos entre Barcelona y Madrid, sobretodo. Y en alguna producción de fuera.

Sois el único estudio especializado en fotografía de escena. Vuestros carteles de teatro han sido una pequeña revolución.
Suponogo que sí, pero ha sido muy inconsciente. Quizá por el hecho de venir de bellas artes, me apeteció componer, pensar en la imagen más allá de hacer fotos de ensayos, sobre todo desde que empecé a trabajar con Paco Amate. Ahora todos los carteles de teatro están un poco pensados, por sencillos que sean. Cuando empezamos podías ver auténticas soluciones, no eran ni propuestas.

¿Cómo habéis conseguido ser un referente?
Al cliente se le ponemos fácil: le echamos muchas ganas. Hacemos nuestros los proyectos, nos subimos al barco, nos sentimos parte de ello. Nos entregamos mucho. Tenemos ansia por trabajar.

¿Cómo es una sesión?
La gente cree que está todo muy pensado, y es infinitamente más espontáneo de lo que parece. No hay ni tanto attrezzo ni tanto Photoshop. Hay una estética nuestra.

¿Cuántas horas puede durar una sesión?
En el teatro no dan demasiada importancia a la imagen, y tenemos que apañarnos con tres horitas. En la música, como suele ser el proyecto vital de una persona, le dedican el día entero. El teatro se ha vuelto más higiénico, todo se ha seccionado, un actor hace muchas producciones al año, y la imagen es una factura más que tiene que pagar. Ahora, entre que no hay tantos recursos y con la fama que tenemos de que la liamos mucho, hay más reticencias. Las señoras de la limpieza del TNC no nos quieren ni ver! Normalmente el productor nos frena.

¿Qué necesitáis? ¿Más tiempo y dinero?
No. Queremos ilusión. Ahora es mala época para la locura, la creatividad y el riesgo. Todo debe asegurarse y justificarse, todo debe estar explicado, y así no se puede sorprender.

¿Lees mucho teatro para realizar las fotos?
No. Es imposible. Hace poco hemos tenido que arreglar las cámaras y hemos descubierto que, en menos de dos años, hemos disparado 250.000 veces con cada una. Son 500.000 clics. Si disparásemos de lunes a viernes, sale a mil fotos al día. ¡Imagínate! Nosotros tenemos un animal detrás nuestro que es la realidad. Trabajamos mucho, mucho, mucho. Y podemos imaginar grandes historias, pero la realidad se impone.

¿Qué te inspira para plantear las sesiones?
En el estudio hay más libros de pintura que de fotografía, porque la foto tradicionalmente se entiende como testimonio de la realidad y, en cambio, la pintura tiene la libertad de no estar ligada al hecho documental, no tiene tiempo. Nosotros, en un cartel, creamos una historia y le sacamos el tiempo, el espacio y el lugar, como si fuera una pintura.

¿Después hay muchas horas de retoque?
No. El secreto es que elaboramos mucho la foto original. Si hace falta, alquilamos un barco para fotografiar Barcelona al anochecer, como hicimos con la publicidad de los Mundiales de natación del 2013. Es muy difícil dar sello a una foto con Photoshop.

¿Se ha abusado del Photoshop?
No creo que sea una cuestión ética o moral. Utilizo el Photoshop hasta que creo que deja de ayudarme y me perjudica. Sí que me parece que se ha abusado de él, pero no estoy en contra de ello. El Photoshop no crea una buena foto, como máximo la pule. Y cada vez se usa menos.

Trabajas con grandes artistas, ¿hay divos y divas teatrales o es un mito?
En el teatro, a diferencia del cine y la moda, el actor conocido por cojones es un currante. La suerte de trabajar con divos del teatro es que no hay trampa: puedes ser más o menos estúpido, pero tienes que haber currado mucho. Y un currante sabe muchas cosas. En el teatro, un divo no tiene menos de 50 años, o sea que lleva 30 trabajando. Seguro que se ha dado ostias. Yo, los carácteres especiales los agradezco. Una Lizaran, un Mario Gas, un Pasqual, son una generación que tiene carácter y lo muestra. Creo que esto debe protegerse.

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