Akram Khan y Nitin Sawhney juntos

Quienes no hemos visto la última creación de Akram Khan y Nitin Sawhney, presentada en el teatro Sadler’s Wells de Londres dentro del Svapnagata Festival, al menos podemos hacernos una idea de él -salvando las distancias, por descontado!- gracias a la crítica que Sanjoy Roy realizó para The Guardian el 29 de noviembre de 2009. A continuación, la traducción de dicha crítica.

"Zero Degrees" de "Confluence" por Akram Khan y Nitin Sawhney, en el teatro Sadler's Wells (Londres). Fotografía: Tristram Kenton.

Confluence (Confluencia), del bailarín Akram Khan y el músico Nitin Sawhney, no es ni una obra nueva ni una antigua, sino un remix de sus pasadas colaboraciones, re-presentadas con los diseños sobrantes de Fabiana Piccioli y respaldadas por el vídeo digital de Nick Hillel. Las proyecciones – aforismos místicos sobre la creación y el arte, visualizaciones cósmicas de flujos y campos de fuerza – crean la atmósfera de la portada ilustrada de un álbum temático; fragmentos de conversación entre Khan y Sawhney se tambalean asimismo entre lo profundo y lo banal. Pero la recompensa de Confluence no se halla en sus mensajes sino en su material base: la danza y la música.

Sawhney toca la guitarra y los teclados, y su conjunto incluye violonchelo y violín así como flauta india, tabla y canto; las texturas y los estilos musicales se engranan exquisitamente. Khan iguala la meticulosidad y multiplicidad de Sawhney: combina fluidez mercurial con fuerza muscular, añade los oscilantes brazos de la danza kathak clásica a las dinámicas embestidas de las artes marciales; o simplemente revela la brillantez de su técnica kathak. Khan, también, tiene un conjunto versátil; le acompaña en los splintering patterns de un baile grupal de Kaash (2003), o en las desarraigadas andanzas de Bahok, la colaboración de Khan con el Ballet Nacional de China el año pasado.

El tema de la duplicación sigue emergiendo – en la narración sincronizada del Zero Degrees del 2005, en los dos bailarines que se funden en un ser único compuesto, y en el baile con la sombra del propio cuerpo de Khan. Incluso los solos se sienten como duetos, con la música como compañera más que simple acompañamiento. Es asombroso como Khan – como muchos compositores pero pocos bailarines – puede coger un tema simple, aferrarse a él y hacerlo fascinante: un círculo de giros sufíes se convierte en una proeza; una onda líquida a través de sus manos se transforma en corrientes turbulentas de movimiento.

Confluence es un trabajo poco sistemático, pero la solidez proviene de su expresión sutil, de la precisión de su ejecución. Son los pequeños detalles más que los grandes conceptos aquello que lo hace mágico.

Para conocer a Akram Khan, mirar aquí. Y para ver sus coreografías, aquí.

Para conocer a Nitin Sawhney, mirar aquí. Y para escuchar su música, aquí.

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  1. 12/10/14
    Trackback from : piano music

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